Guadalupe Vázquez, en su programa #GuadaRecargada de Radio Rivadavia (AM 630), salió al cruce de Nancy Pazos por sus críticas a la familia Eskenazi y resumió la operación de ingreso a YPF con una frase filosa: “No se compraron YPF, se la regalaron en bandeja Néstor y Cristina Kirchner”. La conductora, cuyo comentario fue reposteado desde su cuenta “Guadalupe Vázquez Oficial 🌱”, vinculó la entrada del Grupo Petersen a la petrolera con un acuerdo político impulsado por Néstor Kirchner, recordó el antecedente del Banco de Santa Cruz y mencionó los reiterados ingresos de los Eskenazi a la Quinta de Olivos mientras se negociaba la compra.
La ingeniería financiera: dividendos que pagan la compra
Lo cierto es que la operación de 2008-2011 no fue una donación en sentido jurídico, sino una adquisición altamente apalancada. Los Eskenazi —a través de Petersen Energía— compraron primero el 14,9% de YPF por unos US$2.235 millones y luego otro 10,1% por US$1.304 millones, pero la mayor parte se financió con un “vendor’s loan” otorgado por la propia Repsol y con créditos de bancos internacionales (Credit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas, Itaú). Esos préstamos se repagaban con los dividendos que generaba la misma YPF, de modo que el flujo de caja de la compañía cubría la compra; la inversión inicial genuina del grupo fue muy baja (alrededor de US$100 millones según distintas reconstrucciones) y hubo distribución de dividendos incluso antes de cerrar la operación. Por eso analistas y crónicas hablan de “entrar sin poner un peso” y de un esquema “escandaloso” en el que se comprometían a pagar 100 y 98 provenían de dividendos futuros.
🔴 “LOS ESKENAZI NO ¨SE COMPRARON¨ YPF, LOS KIRCHNER SE LA REGALARON”
— Radio Rivadavia (@Rivadavia630) March 28, 2026
📌 @guadavazquez en #GuadaRecargada le respondió a Nancy Pazos tras sus críticas a la familia Eskenazi y aseguró que la compra de YPF fue en realidad un acuerdo político extremadamente beneficioso impulsado… pic.twitter.com/yCYn3R9YQ4
El factor político y los antecedentes
El componente político es clave para entender por qué Vázquez habla de “regalo”. Néstor Kirchner impulsó la “argentinización” de YPF y eligió a los Eskenazi como socios locales, pese a que no tenían trayectoria en el sector hidrocarburífero. El vínculo venía de antes: en los 90, Kirchner había privatizado el Banco de Santa Cruz y se lo entregó a los Eskenazi, antecedente que la propia Vázquez trae a colación para trazar una línea de continuidad. La cercanía también se refleja en las visitas a Olivos durante 2007-2009, cuando se cocinaba la operación. Ese combo —elección discrecional del socio, marco regulatorio favorable y financiamiento atado a los dividendos de YPF— alimenta la lectura de un trato privilegiado, más allá de que los contratos fueran formalmente legales.
Legalidad cuestionada y causas abiertas
Aunque la compra se instrumentó con contratos y estructuras societarias válidas, la legalidad de fondo está bajo sospecha y hay expedientes que nunca avanzaron. Distintos informes y denuncias hablan de vaciamiento y fraude; la UIF reportó maniobras ilícitas en 2018, y una causa penal en el juzgado de Ariel Lijo quedó estancada. La Procuración del Tesoro denunció en Madrid que el traspaso de derechos de los Eskenazi a Burford incluyó fraude, y provincias accionistas de YPF promovieron que la justicia penal de EE. UU. investigue el ingreso del Grupo Petersen, financiado con dividendos de la propia compañía. Hasta ahora, los fallos que existen en EE. UU. condenan a la Argentina por la forma en que se hizo la expropiación de 2012 —por no respetar el estatuto y no ofertar a los demás accionistas—, pero no hay sentencia penal firme contra los Eskenazi o los Kirchner por la entrada de 2008. La “impunidad” que señalan algunas columnas de opinión se refiere justamente a esa falta de avance judicial.
Verdad matizada: ni compra de mercado ni regalo literal
En síntesis, la frase de Vázquez funciona como hipérbole política: exagera la idea de “regalo” para subrayar que el kirchnerismo facilitó la entrada de un grupo empresario cercano mediante un esquema financiero que minimizó el riesgo y el capital propio, permitiendo pagar la compañía con sus propias ganancias. No hubo una donación formal, pero sí una decisión política que eligió al socio, moldeó el marco y avaló una estructura de financiamiento que, en la práctica, hizo posible adquirir cerca del 25% de YPF sin desembolsar sumas equivalentes al valor de mercado. El debate sigue abierto en tribunales y en la discusión pública: contratos legales, sí; trato privilegiado y consecuencias millonarias para el Estado, también.
Carlos Alberto Leiva