Kicillof, el no-candidato: por qué el gobernador bonaerense evita hablar de 2027

Ayer lunes, Axel Kicillof volvió a sentarse en el estudio de Minuto Uno (C5N) con Gustavo “Gato” Sylvestre. La entrevista giró alrededor de YPF y del ajuste de Javier Milei, pero dejó un mensaje político más relevante: “Este es el año de la construcción, no de las candidaturas”. No fue una frase suelta: es la línea que el gobernador repite cada vez que le preguntan por una eventual postulación presidencial en 2027.

La coartada de la gestión

Kicillof ya había calificado la discusión sobre 2027 como “ultra ciencia ficción”, recordando que gobierna “la provincia más grande y compleja” y que hoy tiene “temas de la provincia de Buenos Aires” que resolver. El timing importa: lanzarse ahora lo expondría a la polarización con Milei y lo obligaría a sostener una campaña larga mientras la economía cruje y la provincia concentra los focos de conflicto (seguridad, empleo, obra pública).

El frente interno: Massa y CFK

El freno no es solo retórico. Con Sergio Massa hay una “guerra fría” explícita: desde el massismo le reprochan falta de estrategia y advierten que su pulseada con Cristina y Máximo “pone en peligro la gobernabilidad en Buenos Aires”. Massa se corrió de la mediación —“no me voy a meter, es una pelea de familia”— y al mismo tiempo busca colocar intendentes propios en la sucesión bonaerense, señal de que la convivencia es tensa.

Con Cristina Kirchner la disputa pasa por la conducción del PJ y el armado nacional: Kicillof impulsa un peronismo amplio que no dependa de la lapicera de CFK, mientras el kirchnerismo duro reclama espacios y condiciona cualquier movimiento.

El espejo de las encuestas

El capital político tampoco es absoluto. En marzo de 2026, las mediciones ubican a Kicillof entre los gobernadores con menor aprobación, con Poggi y Orrego en la cima y Quintela acompañándolo en la parte baja. No es un dato que lo inhabilite, pero sí lo obliga a consolidar base territorial antes de nacionalizar la candidatura.

Construir sin anunciar

El gobernador apuesta a “construir” —reeditar su usina CENDA, articular con gobernadores peronistas y mostrar gestión— antes que a proclamar. Es una forma de evitar el desgaste prematuro y de dejar abierta la puerta: si el armado no cuaja o la interna se traba, puede terminar sin ser candidato; si logra ordenar al peronismo y mejorar sus números, la candidatura llegará cuando el calendario lo imponga, no antes.

Por ahora, Kicillof prefiere el mameluco de YPF y el discurso de “construcción” al traje de candidato.

Carlos Alberto Leiva

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