En los últimos meses, el teniente general retirado César Milani —jefe del Ejército durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner (2013-2015)— dejó de ser solo una voz castrense para convertirse en un actor que busca un lugar de liderazgo político. Su objetivo, repetido en entrevistas y posteos, es articular un armado de raíz peronista que, según él, recupere la “bandera histórica” del movimiento.
En diálogo con Agencia Comunas, Milani fue explícito: “Yo quiero ser el líder de un gran frente nacional. Quiero serlo”. Reconoció la existencia de otros referentes —mencionó a Axel Kicillof y a Sergio Uñac— pero insistió en que “el único que puede sacar el país adelante es el peronismo, no con la bandera de los últimos años, sino con la vieja bandera de Perón”, y remató: “el pueblo está buscando que venga un Perón, y yo quiero ser el líder de ese frente”.
En la misma línea, La Nación describió que Milani pretende construir una “causa nacional” con sectores peronistas y del “campo nacional y popular”. En redes también se muestra en esa posición: en un reel de Instagram difundido por @la.granmariscal, aparece como “voz veterana del justicialismo”, critica al sector “progresista” y fija tres “batallas” para el peronismo —trabajo, producción e industria—; otro video de Portal Noticias Argentinas lo muestra advirtiendo que “la foto de Milei va a terminar quemada en Plaza de Mayo” y reivindicando a Perón como “el mayor líder de la República Argentina”.
En Radio 10 (recogido por Infobae) dijo tener “muchas ganas de participar en política” y que al peronismo “le hace falta una renovación importante”; en Ámbito aclaró que no participa de la interna del PJ “porque decidió no hacerlo, aunque aseguró que ‘su momento va a llegar cuando este modelo fracase’”.
Los vínculos (y los límites) con otras figuras
Miguel Ángel Pichetto. No hay alianza. Pichetto, hoy al frente del bloque Encuentro Federal/Hacemos Coalición Federal, plantea para 2027 una coalición amplia que integre al peronismo bonaerense pero con perfil “capitalista productivista” y de “centro nacional”. Mientras Milani busca un frente “nacional y popular”, Pichetto se mueve en un armado de centro productivista más cercano a gobernadores y al peronismo federal; no aparecen juntos ni hay declaraciones que los muestren en un mismo espacio.
Victoria Villarruel. La relación es ambivalente. Por un lado, La Nación publicó (28/08/2024) que Milani respaldó la iniciativa de la vicepresidenta para reabrir causas contra la guerrilla de los 70: “Coincido plenamente con usted, Victoria Villarruel… Los criminales Montoneros y ERP todos presos a cumplir sus condenas”, escribió en X, y aprovechó para cuestionar a Patricia Bullrich. Por otro, en Perfil (Modo Fontevecchia, 08/08/2024) la descalificó: “Villarruel es una nacionalista de cartón”, dijo, y sostuvo que su influencia real dentro de las Fuerzas Armadas es limitada.
Alejandro Biondini. No hay confluencia. Biondini lidera el Frente Patriota (ex Bandera Vecinal/Partido Nuevo Triunfo) y se ubica en el nacionalismo de derecha. Aunque ambos hablan de soberanía y de Malvinas, Milani no lo mencionó entre los referentes de su armado (sí nombró a Kicillof y Uñac), y no hay registros de actos ni declaraciones conjuntas.
Defensa y seguridad: más “hierro” y menos ataduras
El eje programático de Milani es la Defensa. En Perfil/Futurock (24/11/2025) denunció que el área “está en situación crítica, con la obra social quebrada y sueldos un 60 % por debajo de la línea de pobreza”, y defendió que un militar retirado pueda conducir el Ministerio de Defensa (citó el requisito de siete años de retiro vigente en EE. UU.).
En marzo de 2024, Prensa Obrera recogió una entrevista donde Milani se preguntó si “no tendríamos que pensar en reformar cuestiones que hacen a las garantías constitucionales” para enfrentar al narcotráfico, proponiendo un “estado de excepción” con Gendarmería y Ejército en apoyo a la seguridad interior, y citando como referencia el “modelo Bukele”. En ese marco afirmó que “la guerra tiene un límite. El límite son los derechos humanos”, pero también que hay que distinguir a los militares de hace 50 años de los actuales y “darle un golpe de timón” a la defensa.
Balance
Milani intenta reposicionarse como conductor de un “gran frente nacional” peronista, con agenda centrada en trabajo, producción, industria y reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Coincide puntualmente con Villarruel en reabrir causas contra la guerrilla, pero la critica con dureza; no articula con Pichetto, que busca una coalición de centro productivista; y tampoco aparece vinculado a Biondini ni al Frente Patriota. Su propuesta combina reivindicación histórica del peronismo con un discurso de seguridad que abre la puerta a limitar garantías constitucionales para priorizar la defensa.
Carlos Alberto Leiva