Argentina, en rojo: reservas netas en -US$ 16.000 millones y un dólar barato que convive con alta inflación

El número que duele: reservas netas negativas

Bajo la metodología que utiliza el FMI, las reservas internacionales netas del BCRA están en terreno profundamente negativo. El Buenos Aires Herald, citando el cálculo del Fondo, señaló que en diciembre de 2023 ya estaban en un mínimo histórico de -US$ 11.000 millones y que “hoy están en -US$ 16.000 millones”, con un faltante de unos US$ 13.000 millones respecto de la meta de diciembre prevista en el programa. Esa cifra también circula en redes y medios locales (por ejemplo, la consultora 1816 revisó su estimación desde -11.000 a -16.000 millones). Otras mediciones dan rangos algo menores pero igualmente negativos —LCG habló de -12.500 millones; Ámbito, de ≈ -10.000/ -11.000 millones según el criterio del FMI—, lo que refleja diferencias en cómo se descuentan pasivos (swap con China, encajes de depósitos en dólares, deuda con el propio Fondo). En cualquier caso, el signo es el mismo: el BCRA no tiene dólares propios.

El propio FMI dejó constancia del incumplimiento de la meta de acumulación: en su Staff Report de 2025 informó que, al 13 de junio, las reservas netas estaban en -US$ 4.700 millones, muy por debajo del piso del programa (-US$ 1.100 millones). Aunque luego ingresaron desembolsos (US$ 14.000 millones de los 20.000 pactados), el Fondo los descuenta como pasivo, por lo que no mejoran el indicador neto.

Por qué no hay poder de fuego para una corrida

Con reservas netas negativas, el Central opera con dólares prestados o de terceros (swap, encajes, desembolsos del FMI). Incluso cuando se habla de “reservas líquidas” (~US$ 17.000 millones), los análisis advierten que no son fondos propios del BCRA sino, en gran parte, encajes y depósitos que respaldan los dólares de los ahorristas. En la práctica, eso significa que no hay colchón propio para vender divisas de forma sostenida y calmar una corrida; la defensa pasa por controles cambiarios, suba de tasas y apoyo externo.

¿Por qué el dólar luce “barato” (atrasado) pese a todo?

El tipo de cambio real multilateral (TCRM) se ubica en niveles bajos (zona de 95 y cayendo) y el esquema de bandas/crawling peg lo mantiene cerca del techo. Esa combinación genera la percepción de atraso cambiario: el dólar oficial no acompaña la inflación acumulada y pierde competitividad. Analistas advierten que, para recuperar competitividad, el TCRM debería subir a la zona de 110 o más, lo que implicaría una corrección del tipo de cambio. La prensa económica también señala que el mercado anticipa presiones y que el BCRA y el Tesoro intervienen para contener la brecha, lo que puede presionar el tipo de cambio en el corto plazo si el crawling peg no se ajusta a tiempo.

A esto se suma un contexto recesivo: entre 2024-2025 Argentina registró una de las peores caídas industriales del mundo, con 2.436 fábricas cerradas y 72.955 empleos industriales perdidos; la utilización de capacidad cayó a 57,9 %. En el primer semestre de 2025 siguieron cerrando empresas formales (3.647). Con menos actividad y empleo, la demanda de cobertura en dólares tiende a crecer (se estiman compras netas de billetes en torno a US$ 2.000 millones por mes), lo que tensiona más el frente cambiario.

Alta inflación acumulada, dólar barato: la combinación frágil

La inflación acumulada sigue siendo elevada y erosiona el poder de compra en pesos, mientras el tipo de cambio oficial se mueve por debajo de esa dinámica. Esa brecha entre precios internos y dólar oficial es lo que alimenta la noción de “dólar barato”. Pero, sin reservas propias, corregir el atraso (devaluar más rápido o liberar el cepo) choca con el riesgo de acelerar precios y de gatillar una corrida. Por eso el Gobierno combina crawling peg, intervenciones puntuales y controles para anclar expectativas; el costo es que no se acumulan reservas genuinas y el balance del BCRA sigue en rojo.

En síntesis

  • Reservas netas en -US$ 16.000 millones (metodología FMI) ⇒ no hay dólares propios para defender el peso de forma sostenida.
  • Sin colchón, ante una corrida solo quedan controles, tasas y auxilio externo.
  • El dólar luce barato porque el TCRM está bajo y el esquema cambiario lo mantiene contenido, mientras la inflación acumulada sigue alta; corregir esa distorsión sin reservas genuinas implica alto riesgo de más inflación y volatilidad cambiaria.

Fuentes clave: Buenos Aires Herald (reservas netas -16.000 M y -11.000 M en dic-2023); Infobae (LCG: -12.500 M); Ámbito (metodología FMI ≈ -10.000/ -11.000 M); FMI Staff Report (NIR -4.700 M al 13-jun, piso -1.100 M); Infobae (pago al FMI -600 M); Perfil (cierre de 2.436 fábricas y 72.955 empleos); Infobae (cierre de 3.647 empresas en 1º semestre 2025); Infobae (riesgos de sostener bandas y presiones sobre el tipo de cambio); Ámbito (TCRM en 95, necesidad de subir a 110).

Carlos Alberto Leiva

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