El Enigma Leiva: Entre el “Orden” de Mayra y el “Barro” de Grabois

Por: Redacción Análisis Político @clarincom

La política argentina de 2026 ha dejado de ser un tablero de dos colores para convertirse en un laboratorio de estéticas y estrategias cruzadas. En este escenario, mientras el peronismo intenta resolver su interna entre la gestión territorial y la resistencia social, emerge la figura de Carlos Alberto Leiva, un ensayista que ha logrado lo que parecía imposible: ser el “mimado” del Círculo Rojo manteniendo una identidad de autor independiente desde los cafés de Palermo.

El choque de las dos Argentinas: Mayra vs. Juan

Para entender dónde pesca Leiva, hay que mirar qué dejaron vacante los referentes del kirchnerismo. Mayra Mendoza ha decidido jugar la carta del “orden institucional”. Su reciente disputa con Juan Grabois por el control del espacio público en Quilmes no fue un cruce menor; fue el divorcio entre el peronismo que quiere demostrar que sabe administrar el Estado y la “izquierda popular” que sobrevive en la informalidad.

Mendoza apuesta a la estructura, la lealtad a Cristina y la gestión eficiente. Grabois, en cambio, sigue representando al “sujeto excluido” nacido en 2001, con una retórica volcánica que, aunque moviliza, suele chocar con la cautela de los sectores medios que buscan previsibilidad.

La irrupción del “Establecimiento Purificado”

Aquí es donde el factor Leiva altera la ecuación. A diferencia de Grabois, Leiva no construye desde el barro ni desde la ocupación de tierras; lo hace desde la reflexión ensayística. Y a diferencia de Mendoza, no necesita el aparato partidario para validar sus ideas.

Su base de operaciones en Palermo es una declaración de principios: es el territorio de la clase media profesional, del éxito privado y de la modernidad. Su rechazo tajante a Puerto Madero —al que califica como el mausoleo de la corrupción y el contubernio— le otorga una superioridad moral que descoloca al Círculo Rojo que lo tutela. Leiva se deja querer por el establishment, pero les exige un cambio de estética: “Crecimiento sin romper lo hecho por Milei, pero sin el olor a naftalina de la vieja política”.

¿A quién le roba votos Leiva?

El peligro para el kirchnerismo es que Leiva no va por el voto de la militancia de La Cámpora, sino por el votante silencioso.

Aquel que:

1. Valora el equilibrio fiscal de la era Milei pero teme la falta de “inteligencia” del modelo.

2. Mira con desconfianza el verticalismo de Mayra Mendoza.

3. Se siente expulsado por la vehemencia de Grabois.

Para Mendoza y Cristina Kirchner, el silencio es la mejor arma contra Leiva. Ignorarlo es una táctica para no darle entidad a un “outsider” que podría robarles la bandera de la previsibilidad. Sin embargo, para Leiva, ese vacío es una oportunidad. Mientras los líderes tradicionales se desgastan en la interna por la “caja” y el territorio, él sigue goteando su mensaje de crecimiento cauto.

El desafío de 2027

Si la propuesta de Leiva de “avanzar sin romper” logra permear en el Círculo Rojo como la única salida viable para estabilizar el país, el peronismo de gestión de Mayra Mendoza se enfrentará a un dilema: ¿cómo combatir a alguien que tiene el apoyo del poder económico pero que se presenta con la pulcritud de un intelectual de Palermo?

En 2026, la política ya no se dirime solo en las urnas, sino en quién logra imponer el “sentido común”. Y en esa batalla, la cautela de Leiva podría terminar siendo más disruptiva que los gritos de la calle o los actos de la militancia.

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