Victoria Villarruel y el nuevo nacionalismo: ¿Hacia una derecha autónoma en 2027?

A medida que se acercan los hitos electorales de 2025 y 2027, la figura de Victoria Villarruel ha dejado de ser la “sombra necesaria” de Javier Milei para convertirse en un polo de poder con identidad propia. Su reciente giro discursivo y su distanciamiento del Ejecutivo no solo marcan una fractura interna, sino que sugieren el nacimiento de una nueva vertiente en la derecha argentina: una derecha nacional-conservadora e institucional.

El quiebre del binomio libertario

Lo que comenzó como una alianza estratégica para conquistar el poder en 2023 se ha transformado en una convivencia de “máxima frialdad” institucional. Las acusaciones cruzadas han escalado al punto de que el presidente Milei ha sugerido públicamente que Villarruel intenta “boicotear” su gestión desde sus inicios en 2021. Por su parte, la vicepresidenta ha denunciado intentos de forzar su renuncia, asegurando que no cederá a las presiones del entorno presidencial.

Diferenciación estratégica: Nacionalismo vs. Mercado

El eje de la construcción política de Villarruel se apoya en tres pilares que la alejan del dogmatismo libertario de la Casa Rosada:

  • Defensa de la Producción Nacional: Mientras el Ejecutivo promueve una apertura de importaciones agresiva, Villarruel ha cuestionado estas medidas, acercándose a sectores industriales y productivos.
  • Federalismo e Institucionalidad: Sus giras por el interior del país y su diálogo con gobernadores buscan consolidar una imagen de líder que respeta el orden federal, contrastando con el estilo de confrontación directa de Milei hacia las provincias.
  • Identidad Nacional y Fuerzas Armadas: Villarruel ha capitalizado temas como la cuestión Malvinas y la reivindicación de las instituciones tradicionales, realizando actos en solitario que resuenan en el electorado conservador más clásico.

El potencial electoral: ¿Superar el techo de la derecha?

A diferencia de otros referentes de la derecha conservadora que históricamente no superaron el 3% de los votos, Villarruel maneja cifras que la posicionan como una competidora real:

  1. Imagen Positiva: En abril de 2026, Villarruel mantiene una imagen positiva cercana al 38,2%, con un nivel de rechazo menor al de Javier Milei (51,4%) o Mauricio Macri (64%).
  2. Transversalidad: Sorprendentemente, consultoras han medido su potencial dentro de un electorado “peronista conservador”, donde alcanza una aceptación del 35,6%, superando a figuras tradicionales de ese espacio.
  3. Hacia 2027: Aunque una candidatura propia fuera de La Libertad Avanza fragmentaría el voto oficialista, la vicepresidenta ya ha manifestado su intención de ser candidata a la presidencia, lo que la obliga a construir un armado político nacional independiente, posiblemente apalancado en su fundación Oid Mortales.

Conclusión

Victoria Villarruel está ejecutando una maniobra de supervivencia y expansión. Al adoptar un discurso que abraza conceptos de “justicia social” (desde una óptica conservadora) y defensa del federalismo, busca capturar al votante de Milei decepcionado por el ajuste, sin perder su base nacionalista. El éxito de su proyecto dependerá de su capacidad para mantenerse como la cara “institucional” de la derecha frente a lo que muchos perciben como un radicalismo libertario impredecible.

Carlos Alberto Leiva

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