No escribo para subirme a ninguna interna ni para anotar un punto en la grieta. Escribo porque hay una sociedad huérfana de representación, cansada de que los gestos reemplacen a las explicaciones. Por eso lo digo con claridad y sin vueltas: Adorni afuera. No por rencor ni por oportunismo, sino por una idea muy simple de república: nadie es intocable.
Lo que vimos hoy
En el acto por Malvinas, en Plaza San Martín, Javier Milei abrazó a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, frente a todas las cámaras. Clarín, TN e Infobae lo mostraron como señal de respaldo. Yo lo leí de otra manera: fue la respuesta del Presidente a la opinión pública y a los medios. Un mensaje sin palabras: no me importa lo que digan, Adorni no se toca.
Por qué “Adorni hunde al Gobierno”
Sostener a un funcionario investigado por presunto enriquecimiento ilícito y por el uso del avión presidencial —con causas en manos del fiscal Gerardo Pollicita y del juez Ariel Lijo— no fortalece la gestión: la lastra. Se repite en los medios que “Adorni se lleva la marca”. La marca que queda, en todo caso, es la de un Gobierno que confunde lealtad personal con blindaje institucional.
La nafta y el espejo kirchnerista
El Presidente dice que puede hacer lo contrario de su propio discurso y, al mismo tiempo, intervenir el mercado: YPF anunció que mantendrá el precio de la nafta estable por 45 días absorbiendo la volatilidad del Brent, después de que el Gobierno postergara la suba del ICL y flexibilizara el corte con biocombustibles. No se explica quién paga la diferencia hoy ni quién la pagará mañana. Es un guiño a la lógica que dice combatir y, de paso, a Axel Kicillof, socio necesario para polarizar. Mientras la escena se parte en dos, la sociedad que no pertenece a ninguna hinchada queda afuera.
El lugar desde donde hablo
No me interesa hablar más del caso Adorni como chisme de palacio; me interesa lo conceptual. Defiendo tres principios básicos:
- Igualdad ante la ley: si hay sospechas, se investigan sin paraguas políticos.
- Responsabilidad pública: un funcionario cuestionado debe correrse hasta que aclare su situación.
- Coherencia: no se puede predicar libertad económica y, en paralelo, intervenir precios sin decir quién asume el costo.
La ciudadanía ya se expresó: Adorni afuera. No es una consigna de tribuna; es una demanda de sensatez. Si el Presidente decide no escuchar, si elige el abrazo como respuesta, está renunciando a recuperar la agenda por la vía más genuina: la confianza. Y cuando el poder abraza a los suyos, la sociedad —esa que no tiene aparato ni coro— queda huérfana.
Yo me paro acá: del lado de esa sociedad huérfana, que pide reglas claras, transparencia y un Gobierno que sepa distinguir entre amistad y responsabilidad. No es contra nadie; es a favor de algo más grande que cualquier nombre propio.
Carlos Alberto Leiva