Barro, billetera y poder de veto: el agro ya no pide gestos, pide caja

La postal de Palermo quedó atrás. Después de la Exposición Rural, la cadena de pagos del interior empezó a crujir y el discurso del campo cambió de registro: menos liturgia, más números. Hoy la discusión no es si el Gobierno “acompaña” al sector, sino cuánto efectivo le pone en el bolsillo para que la cosecha se mueva.

El síntoma apareció en diciembre, cuando Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, advirtió que las lluvias dejaron intransitables los caminos rurales y que, sin obras ni financiamiento, la logística “se cae a pedazos”. El reclamo ya no era por “previsibilidad” en abstracto: era por plata para mover la producción. Esa línea se consolidó en marzo, cuando el portal NG Federal tituló “El campo vuelve a ser líder” (20 de marzo) y mostró a dirigentes del norte respaldando el rumbo económico de Javier Milei a cambio de medidas concretas.

En el medio quedó la crónica que mejor capturó la pulseada: “Campo dividido, Gobierno acorralado: el lobby rural que doblegó a Milei y vació el bolsillo fiscal” (16 de marzo). La secuencia es conocida en el sector: cinco reuniones con la mesa de enlace, presión en los grupos Gurú Agro y Gurú Ganadero, y un cierre pragmático —baja de retenciones (soja 33 %→26 %, derivados 31 %→24,5 %, carne 6,75 %→5 %, maíz y sorgo 12 %→9,5 %, girasol 7 %→5,5 %, economías regionales a 0 %)— con un costo fiscal cercano a US$ 800 millones.

Lo nuevo del tablero

  • Infraestructura como moneda de cambio: el pedido ya no se limita a impuestos; incluye caminos, crédito para insumos y financiamiento en pesos/dólares. El “barro” de Corrientes se volvió metáfora nacional del cuello de botella logístico.
  • Veto productivo: la amenaza no es un tractorazo, sino frenar la liquidación. La Rural lo explicitó y el Gobierno leyó el mensaje: sin caja para el campo, no hay dólares para el Banco Central.
  • Mapa federal de apoyos: el respaldo dejó de ser solo de la SRA y se amplió a rurales del NEA/NOA y a gobernadores que ven en el agro la única fuente rápida de divisas.

Riesgos abiertos

La baja de retenciones es temporal (vigente hasta junio para la gruesa) y la cadena de pagos sigue tensionada —el propio sector alertó tras Palermo que “corre peligro” si no hay financiamiento. Si la cosecha se traba por clima, caminos o crédito, el poder de veto del agro vuelve a escena.

En síntesis: ya no se trata de gestos ni de fotos en la pista central. El campo pide caja —para mover la soja, arreglar el camino y financiar la próxima siembra— y cuando esa demanda se vuelve condición para que entren dólares, el agro vuelve a ordenar la política.

Carlos Alberto Leiva

, , ,