La interna que viene: Cristina, Wado y la PASO como terreno de definición

En medio de la reorganización del peronismo, Eduardo “Wado” de Pedro volvió a mostrarse como el principal articulador de Cristina Fernández de Kirchner. En una entrevista con Reynaldo Sietecase en el streaming Dale Play/Ahora Play, el senador camporista dejó dos definiciones que, leídas en conjunto, marcan la hoja de ruta que hoy empuja el kirchnerismo: por un lado, reconoció que “hace bastante que no hablo [con Axel Kicillof], me cortaron los puentes”; por otro, pidió “una gran interna peronista” para que “la gente elija quién va a ser el candidato” y aclaró: “Si llegan a eliminar las PASO, tendremos que ver las formas”. A modo de apertura, añadió: “Bienvenido Pichetto y el que sea, pero organizados con una plataforma y en elecciones”.

La secuencia no es casual. Distintos análisis coinciden en que Wado funciona como “el delegado de la expresidenta para acercar posiciones entre distintos sectores del peronismo”. Es decir: el mensaje que baja no es sólo personal, sino que expresa la estrategia que hoy atribuye a Cristina: ordenar la disputa en una competencia abierta (PASO o interna) y que el resultado legitime al candidato.

Esa apuesta parte de una premisa implícita: la base electoral que responde a Cristina sigue siendo la más consistente del espacio. Si esa hipótesis es correcta, abrir la cancha no la debilita; al contrario, la coloca en el rol de árbitro y le permite contener a todos bajo un mismo paraguas. La amplitud —“bienvenido Pichetto y el que sea”— tiene sentido si confía en que, en las urnas, su sector mantiene la delantera.

Sin embargo, el escenario no está exento de tensiones. En las últimas semanas se multiplicaron las señales de cortocircuitos: crónicas políticas describen que “Cristina margina a Eduardo ‘Wado’ de Pedro, él se acerca a Kicillof” como parte de un reacomodamiento dentro del PJ, y posteos de actualidad política resumen que “Cristina corrió a Wado de la negociación de la Corte y desconfía de su acercamiento a Kicillof”. A eso se suma la propia confirmación de Wado sobre la falta de diálogo con Kicillof (“me cortaron los puentes”), un dato que muestra que la unidad no está garantizada.

En ese marco, la PASO/interna cumple un doble papel: es un mecanismo de legitimación (el que gana, conduce) y, al mismo tiempo, una herramienta de ordenamiento para evitar rupturas. Para Cristina, abrir la competencia le permite fijar las reglas del juego sin quedar expuesta a un veto cruzado; para el resto de los actores —gobernadores, intendentes, aliados circunstanciales— es la vía para medir fuerzas sin romper el frente.

En síntesis, el peronismo entra en una etapa de definición donde los gestos pesan tanto como los votos. Wado actúa como mensajero y operador de una estrategia que busca canalizar la disputa hacia una interna abierta; Cristina conserva capacidad de iniciativa, aunque su liderazgo convive con desconfianzas y movimientos autónomos, como el acercamiento entre su delegado y Kicillof que, hoy, está en pausa. Si la hipótesis de que su caudal electoral sigue siendo el más sólido se confirma, la interna será el terreno donde eso quede demostrado.

Carlos Alberto Leiva

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