Axel Kicillof pasó de consolidar su propio dispositivo político —el Movimiento Derecho al Futuro (MDF)— a reconocer en público que esa estructura no basta. En el acto de La Plata donde presentó el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), el gobernador bonaerense llamó a “invitar a todos los sectores” y remarcó que “no hay que encerrarse ni achicarse, hay que ampliar”. El objetivo, dijo, es dejar de mirar encuestas y “pensar por la positiva, un proyecto” que articule a la oposición, con una convocatoria explícitamente “federal”.
El gesto de La Plata: ampliar o quedar encerrado
El discurso en La Plata giró alrededor de dos ideas: cuestionar la gestión de Javier Milei —“el modelo de Milei no es un fracaso, es una calamidad”— y, sobre todo, abrir la convocatoria. Kicillof pidió “ir al barrio, a la fábrica, a la escuela, a los claustros” y “despertar las células dormidas” del peronismo en todo el país, con una invitación a militar y discutir sin miedo al “show judicial” que, según él, busca distraer. El propio formato del evento —lanzamiento de un think tank con ministros (Katopodis, Larroque, Alonso) e intendentes como Julio Alak— mostró al núcleo bonaerense, pero el mensaje político fue salir de ese perímetro.
Un reconocimiento que viene de antes
La tesis del “no alcanza” no nació en La Plata. En diciembre de 2025, al lanzar el MDF en Ensenada, Kicillof ya había dicho: “No alcanza con el peronismo ni con Buenos Aires” y llamó a “construir una fuerza política que trascienda a la provincia de Buenos Aires”. En enero de 2026, su hoja de ruta incluyó “federalizar el MDF” y recorrer el país para armar referencias más allá del PJ bonaerense. La ampliación, entonces, no es un giro táctico de coyuntura sino la explicitación de un límite estructural: la base bonaerense + el peronismo no garantizan volumen nacional.
Qué busca: de armado propio a frente opositor
La convocatoria “a todos los sectores” apunta a tres vectores:
- Territorial y federal: salir del AMBA y la provincia de Buenos Aires para tejer alianzas con gobernadores e intendentes del interior.
- Sindical y social: rearticular con gremios y movimientos sociales, un eje que los análisis vienen marcando como necesario para ordenar un peronismo fragmentado.
- Político-electoral: convertir el MDF en plataforma de un frente opositor competitivo frente a Milei.
Kicillof mantiene el liderazgo de su espacio —el MDF funciona como sello y usina (CEDAF)— pero admite que ese dispositivo es insuficiente para disputar poder a escala nacional. El llamado a “invitar a todos los sectores” y a “ampliar” es, en los hechos, un reconocimiento de límites: sin una coalición más ancha (peronismo + aliados + actores no peronistas), el armado propio no alcanza. El desafío ahora es pasar del gesto a la arquitectura: traducir esa convocatoria en acuerdos federales, programa común y una conducción que contenga a quienes “participaron de experiencias fallidas” pero, según Kicillof, deben ser parte.
Carlos Alberto Leiva