Con nostalgia, ansias de revancha y cierto encono, Horacio Rodríguez Larreta larga esta semana un sprint electoral para volver a disputar el cetro de mandamás porteño y arrebatarle la reelección a su correligionario del Pro, Jorge Macri, uno de los dirigentes más importantes del partido de centroderecha, con quien hoy está enemistado.
Larreta retoma sus caminatas por los barrios y su clásico manual de reclamos ciudadanos: inseguridad, falta de respuestas y “mugre” en las calles, según supo parlamentario.com. En un video difundido en las últimas horas, al exjefe de Gobierno (2015-2019) se lo ve repasar los principales ítems de los reclamos vecinales, anotados en un cuaderno titulado “Mi Buenos Aires querido”. “En dos meses nos robaron cinco bicicletas”, se queja una vecina; “Mugre”, dispara lacónico un señor.
Esos serán los ejes de campaña del exjefe de Gabinete de Mauricio Macri en la Ciudad (2007-2015), jefe de Gobierno entre 2015 y 2019 y excandidato presidencial del Pro en 2023 (perdió las PASO con Patricia Bullrich). El manual de reclamos y las recorridas callejeras ya le dieron cierto rédito el año pasado: obtuvo poco más del 8% en la elección de renovación de la Legislatura y entró como diputado, aunque lejos de la expectativa que había generado con una campaña centrada en que en la Ciudad se respiraba “olor a pis”.
El ahora legislador tiene previsto dar el puntapié inicial este lunes en Odisea Argentina, con Carlos Pagni, por LN+, y seguir con recorridas puntuales por barrios y difusión en redes. En Uspallata —la sede del Gobierno porteño, en Parque Patricios, donde Jorge Macri tiene su despacho— ya preparan la réplica: para el Pro porteño, el diputado “se desentendió de la gestión en la Ciudad cuando enfocó decididamente sus energías en la campaña presidencial antes de 2023”. Según ese relato, eso se tradujo en que Jorge Macri, al inicio de su gestión, no pudo anunciar inauguraciones significativas de obras iniciadas en la administración anterior. “Jorge Macri, en cambio, sí anunció el comienzo de ‘sus propias obras’, algunas de las cuales, como la Línea F del Subte, no se inaugurarán necesariamente durante su mandato”, cruzan desde Uspallata.
Larreta anunciará este lunes que volverá a competir por la Jefatura de Gobierno. Más de un año antes de que los porteños vayan a las urnas, “El Pelado” planta bandera en un territorio que supo ser suyo durante ocho años. ¿Por qué el apuro? Intuye el desembarco de caballerías pesadas —oficialismo local, el nacional libertario y el panperonismo— y busca estar ahí, con su maquinaria hoy disminuida y desde el llano, cuando todos lleguen. Estar tanto tiempo antes arriba del ring puede no ser bueno; la propia experiencia larretista de 2022-2023 es, quizás, el mejor ejemplo. Ahora, sin embargo, la realidad es otra.
La Batalla de Uspallata —por la calle donde se levanta la mole diseñada por Norman Foster que oficia de sede del GCBA— arrancó hace rato. Este lunes da un paso más: ya hay un inscripto formal para la contienda.
Larreta diseñó un recorrido mediático anfibio. El lunes con Pagni, un espacio premium para la alta política y el Círculo Rojo (45-50+). El martes, con “Pepe” Rosemblat en Gelatina, un ámbito más progre, descontracturado y enfocado en menores de 40-45. Y, claro, redes sociales: “Sale un video que grabamos la semana pasada hablando de gestión y con propuestas nuevas, poniendo énfasis en la zona sur de la Ciudad”, anticiparon desde el larretismo. “Son ideas y propuestas sobre movilidad, salud, vivienda”, agregan. Para su equipo, la Ciudad está abandonada; el “olor a pis” de 2025 es síntoma de algo mayor. “La Ciudad está abandonada y hay que volver a transformarla”, dicen cerca del legislador. No confrontará directamente con Jorge Macri, pero sí marcará el “poco amor por la gestión que hay hoy en el Gobierno de la Ciudad”.
En 2025, Larreta hizo una elección de 8,08% y entró a la Legislatura junto a Guadalupe Tagliaferri y Emmanuel Ferrario. En 2027, en un escenario que se avizora caótico, vuelve a su primer amor: la Jefatura de Gobierno. Y con su bandera de siempre: la gestión.
Carlos Alberto Leiva