Reconquista, Santa Fe – La Algodonera Avellaneda, emblema textil de la región y parte del conglomerado Vicentin, se encuentra en el ojo de una tormenta laboral y económica que amenaza con dejar a más de 300 familias en la calle. Lo que comenzó como un conflicto por salarios impagos, se ha transformado en una lucha por la supervivencia, exponiendo las profundas heridas de la crisis económica y la falta de soluciones concretas.
Desde septiembre de 2025, la planta de Reconquista permanece paralizada. Los trabajadores denuncian salarios adeudados que se arrastran desde octubre, noviembre, diciembre y enero, además del aguinaldo y la interrupción de los aportes a la obra social. “No tenemos para comer, estamos vendiendo lo poco que nos queda”, lamentaba un operario, reflejando el drama humano detrás de las cifras.
La situación se agrava con una deuda monumental de la empresa, que supera los $2.000 millones solo con la Empresa Provincial de la Energía (EPE), lo que ha llevado a rumores persistentes de quiebra y a una extensión del proceso concursal.
Audiencias sin Acuerdos, Promesas Incumplidas
A pesar de las numerosas audiencias y mesas de diálogo, que contaron con la mediación del Ministerio de Trabajo de Santa Fe y la intervención del juez Fabián Lorenzini, los acuerdos han sido esquivos y, a menudo, incumplidos. La empresa ha justificado la paralización en la crisis del sector textil y el exceso de stock, proponiendo reabrir con una dotación reducida de 130 empleados bajo el polémico artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que implicaría una reducción salarial y suspensión de aportes. Una oferta que los trabajadores rechazan de plano, exigiendo primero el pago total de lo adeudado.
Las protestas y asambleas son la constante en las puertas de la fábrica. Los trabajadores, apoyados por sindicatos y organizaciones sociales, exigen una intervención urgente del Estado que garantice sus puestos de trabajo y el pago de sus haberes. La posibilidad de un “lockout patronal” ilegal flota en el aire, exacerbando la tensión.
Un Futuro Incierto entre Intereses y Desidia
Aunque se han barajado posibles soluciones, como el interés del Grupo Grassi en reflotar la empresa o la venta de activos para saldar deudas, la lentitud de los procesos judiciales y la complejidad de la situación económica mantienen en vilo el futuro de Algodonera Avellaneda.
En medio de este escenario, las críticas hacia las autoridades provinciales y nacionales se multiplican. Dirigentes políticos y gremiales señalan la falta de una política industrial clara y denuncian el impacto devastador de las decisiones económicas en un sector tan sensible como el textil. La historia de Algodonera Avellaneda se convierte así en un crudo testimonio de la fragilidad del empleo y la producción en Argentina.
Carlos Alberto Leiva