El telón cae para Cocot y Dufour: Cierre de fábrica y 140 familias en la cuerda floja

Una jornada teñida de incertidumbre y dolor se vivió hoy en Parque Chas, donde la emblemática fábrica textil Cocot y Dufour anunció el cese definitivo de sus operaciones. Con esta drástica decisión, los últimos 140 empleados se suman a la lista de trabajadores que, en los últimos meses, vieron cómo su fuente de empleo se esfumaba. La noticia deja en el aire no solo el futuro de estas familias, sino también serios interrogantes sobre la gestión de la compañía.

La fábrica, que supo ser un pilar en la industria textil con una planta de hasta 500 operarios, se convirtió hoy en el epicentro de un conflicto laboral que escaló en las últimas horas. Los despidos, que comenzaron de forma paulatina, culminaron con el cierre total y una situación aún más grave: la denuncia de los trabajadores por pagos fragmentados e irregulares de sueldos, aguinaldos y vacaciones. Según los afectados, la empresa ha implementado un sistema de cuotas arbitrario, sin brindar fechas claras de cancelación.

La respuesta no se hizo esperar. Cortes de calle frente a la planta y asambleas permanentes reflejaron la indignación de los empleados, quienes se negaron a aceptar las condiciones impuestas. El clima de tensión alcanzó su punto más álgido con un “durísimo cruce verbal” entre los representantes de Recursos Humanos y los trabajadores, un incidente que, según trascendió, obligó a intensificar la vigilancia en el lugar para evitar mayores conflictos.

Lo que añade una capa de complejidad y escepticismo a la situación es la justificación de la empresa. Mientras Cocot y Dufour alega una “supuesta crisis” para explicar los recortes y los pagos fraccionados, los gremialistas y delegados denuncian una contradicción flagrante: la fábrica operaba en turnos extendidos durante las 24 horas del día. Esta “operatividad plena” choca directamente con el argumento de la falta de fondos, intensificando los cuestionamientos sobre la transparencia y la real situación financiera de la compañía.

El cierre de Cocot y Dufour no es solo el fin de una fábrica, es el cierre de un capítulo para cientos de familias y un recordatorio crudo de las complejidades del mercado laboral. Mientras la comunidad observa, la expectativa se centra ahora en las negociaciones y la búsqueda de soluciones justas para los trabajadores afectados.

Carlos Alberto Leiva

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