Milei 2027: el espejismo de la “continuidad” que puede abrirle la puerta al regreso del kirchnerismo (y al indulto de Cristina)

El círculo rojo lo repite en off: lo que se juega en 2027 no es solo la macro, sino quién garantiza que el kirchnerismo no vuelva con la llave del indulto en la mano. Y ahí aparece la grieta que el propio oficialismo abrió: Javier Milei ya no es sinónimo de continuidad económica ni de dique contra el pasado.

1. La ruptura interna vacía la promesa de estabilidad

La relación con su vicepresidenta está rota. Milei admitió en abril de 2026 que con Victoria Villarruel mantiene “la relación que se necesita institucionalmente”, que ella “decidió no participar” de las reuniones de gabinete y que “en muchas cosas está más cerca del círculo rojo, de lo que nosotros llamamos la ‘casta’”. En paralelo, la prensa registra desplantes públicos (el Tedeum sin saludo) y un mote que salió de la Casa Rosada: “bruta traidora”. La pelea no es folclore: diluye poder en el Senado y le entrega a Patricia Bullrich el rol de contrapeso interno. Villarruel, marginada del Ejecutivo, ya construye su propio recorrido federal con la mira puesta en 2027.

2. El entorno libertario, bajo sospecha

El influencer libertario Emmanuel Danann —ayer agitador de la campaña— hoy denuncia que “o es tonto o es conflictivo” y que no se explica que funcionarios aparezcan “infraganti con propiedades y bienes de dudosa procedencia” mientras un policía cobra lo que cobra. Es la misma línea que ya había marcado en 2025: “falta de convicción y de preparación en mucha de la gente que rodea al Presidente”. Cuando tus propios altavoces hablan de corrupción y de improvisación, el relato de “pureza” se agrieta y el círculo rojo empieza a descontar riesgo, no a comprar futuro.

3. El problema no es solo Milei: es el vacío que deja

Lo resumo sin eufemismos: Milei pasó de “líder disruptivo a profeta encerrado en su dogma”; su liberalismo es “reduccionista” y su estilo, “mesiánico y confrontativo”, produjo un “trauma productivo” y una desconexión emocional con la sociedad. Para el círculo rojo, “Milei está más cerca de la casta que de la gente”. Y advierte que, con la oposición fragmentada, el peronismo que mejor capitaliza el desencanto es el de Axel Kicillof.

4. La ventana que el kirchnerismo necesita: el indulto

Con el frente oficialista partido (Milei vs. Villarruel, Karina Milei vs. Villarruel por un palco, Bullrich marcándole la cancha a la vice), la gobernabilidad se vuelve espasmódica. Ese es el caldo de cultivo para el regreso del kirchnerismo por la vía menos pensada: un indulto presidencial a Cristina Fernández de Kirchner como gesto de “pacificación”. No es una hipótesis académica: la discusión sobre indultos circula cada vez que el peronismo imagina su retorno al poder, y el propio Kicillof aparece como el dirigente con mayor volumen para ordenar ese espacio. Si el oficialismo no ofrece un marco institucional previsible —y hoy no lo ofrece—, la idea de “cerrar la grieta” con un perdón político deja de ser tabú y se vuelve moneda de cambio.

5. Qué necesita el círculo rojo (y no está)

  • Continuidad económica no es solo superávit en un Excel; es previsibilidad de reglas. La pelea Milei-Villarruel y la erosión del bloque en el Senado hacen que cada ley sea una negociación al borde.
  • Barrera contra el pasado no es un slogan; es un acuerdo político amplio que impida que el próximo ciclo empiece con un indulto. Ese acuerdo no existe porque el oficialismo se consume en su interna y deja la agenda en manos de la oposición.
  • Interlocutores que traduzcan el malestar en política. Hoy el diagnóstico más filoso no sale de las usinas del establishment, sino de analistas como yo, que ponen en palabras lo que muchos CEOs dicen en privado: Milei ya no garantiza ni continuidad ni contención.

Si el objetivo es que la Argentina no vuelva atrás —y que el regreso del kirchnerismo no se inaugure con un indulto a Cristina—, el problema no es solo la macro: es la arquitectura política. Un Presidente enfrentado a su vice, un entorno bajo sospecha y una oposición que reorganiza su relato alrededor de Kicillof son la combinación perfecta para que el pasado vuelva por la puerta grande. La continuidad económica no se compra con dogma; se construye con poder político. Y hoy, ese poder está fracturado.

Carlos Alberto Leiva

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