El ensayo del círculo rojo y la percepción de desinterés social

En la Argentina de 2026 la discusión pública no es solo ideológica: es emocional. La Encuesta Nacional de Polarización mostró que el 52% percibía más enojo y crispación que dos años atrás (solo 17% decía que había bajado), y la distancia afectiva más alta se registraba frente a dirigentes (18,6/30) y partidos (17,2/30), más que entre votantes. A eso se suma un desgaste de la gestión: el Índice de Confianza en el Gobierno tocó 2,12 en agosto de 2025 y la evaluación negativa rondaba el 58%, con un 69% que pedía cambio de rumbo. Ese combo —enojo + desconfianza— deja un terreno fértil para el “ensayo” de nombres y narrativas.

Medios partidos, audiencias escépticas

El Digital News Report 2025 ya describía un ecosistema “profundamente polarizado, donde los medios están a favor o en contra del Gobierno”, con caída de la libertad de prensa (puesto 66) y confianza en noticias en 32%. El interés por informarse había bajado de 77% (2017) a 42% (2025). Ese es el punto de partida que llega a 2026: marcos institucionales (“el presidente Milei”, “el gobernador Kicillof”) que se repiten en la cobertura, pero que una parte grande de la audiencia no compra de manera pasiva.

2026: el laboratorio en tiempo real

En marzo de 2026 esa mecánica se ve en posteos y reacciones:

  • 25 de marzo: Clarín difunde una frase del gobernador bonaerense Axel Kicillof (“a Milei le queda poco”) en el contexto de la marcha del Día de la Memoria. Los comentarios se llenan de acusaciones cruzadas —“incitación a la violencia”, “periodistas ensobrados”— y chicanas entre libertarios y opositores. Más que información, el post funciona como test de pertenencia.
  • 26 de marzo: Infobae publica sobre la “nueva estrategia del oficialismo” (dejar atrás los trascendidos y consolidar funcionarios). La conversación deriva en críticas por economía y corrupción, con defensores y detractores midiéndose en el hilo.

Incluso piezas no políticas, como el video de una granizada en Mar del Plata (febrero de 2025), fueron reutilizadas como meme político (“Eso fue Milei”, “las fuerzas del cielo”), señal de que cualquier hecho puede servir para testear qué framing prende.

Desinterés no es apatía: es distancia

El desenganche informativo (interés en 42%, confianza en 32%) no implica que a la gente “no le importe”. Con 68% que evaluaba como “mala” la situación económica, lo que hay es distancia frente a un juego que se percibe cerrado: menos consumo de noticias tradicionales, más sarcasmo, y deliberación desplazada a comentarios, memes y reacciones rápidas. La polarización afectiva refuerza esa defensa: se rechaza al dirigente antes que al votante del otro lado.

Qué testea el círculo rojo en 2026

  1. Emergentes con poco desgaste: figuras sin la mochila de los oficialismos y oposiciones tradicionales, para medir si logran tracción sin cargar con el rechazo acumulado.
  2. Tonos y formatos: del clip viral al post serio; lo que suba en share y conversación gana aire.
  3. Narrativas de recambio: “pasar de página” respecto de escándalos, consolidar equipos y reencuadrar agenda, tal como sugiere la cobertura sobre la estrategia oficialista.

2026 encuentra a la Argentina con polarización afectiva, baja confianza mediática y una audiencia que descree del encuadre institucional clásico. En ese marco, el círculo rojo ensaya: lanza nombres, mide temperatura en comentarios y ajusta. La sociedad no “pide a gritos” un salvador mediático; pide resultados. Mientras tanto, cada post y cada frase funcionan como termómetro y laboratorio.

Carlos Alberto Leiva

, , , ,