La frase se repite en análisis, mesas de café y off-the-record: “la derecha argentina empieza a buscar otro referente”. No es un slogan, sino la descripción de un momento político: el liderazgo que ordenó al espacio —primero Mauricio Macri, después Javier Milei— muestra límites para contener a todos los sectores que lo integran. ¿Qué significa? ¿Quiénes conforman esa “derecha”? ¿Y hacia dónde mira de cara a 2027?
1. Qué implica “buscar otro referente”
“Referente” es la figura que ordena y representa a un bloque. En la última década ese rol pasó del PRO de Macri al libertarismo de Milei. Cuando se habla de buscar “otro”, no se trata solo de cambiar nombres: se percibe que el liderazgo actual ya no alcanza para ampliar la base ni para administrar los costos de la gestión. Las diferencias programáticas entre PRO y LLA son más estéticas que de fondo, pero las disputas de poder y el desgaste hacen que, si una fracción gana, la otra tienda a reacomodarse.
2. ¿Quiénes integran la derecha hoy?
No es un partido único, sino un archipiélago que comparte un antagonismo común (el kirchnerismo/peronismo) y una agenda de liberalización económica:
- Pata política:
- Derecha tradicional (Juntos por el Cambio): PRO (Macri, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Jorge Macri) más aliados de la UCR y peronistas de derecha.
- Extrema derecha libertaria: La Libertad Avanza (LLA), partido fundado en 2022 (preside Karina Milei, vice Martín Menem; reconoce a Milei como líder). Se define como conservador en lo social y libertario en lo económico. En 2025, LLA y el PRO compitieron bajo una misma boleta (“LLA + Republican Proposal”), señal de la fusión electoral de hecho.
- Pata económica: grandes empresarios y cámaras. Nombres como Eduardo Eurnekian (Corporación América) aparecen entre los apoyos visibles a Milei; la AEA, sectores de la UIA y grupos como Techint son interlocutores clave y promotores de reformas como la laboral. A nivel internacional, en foros como Argentina Week 2026 alinearon a Elon Musk, Larry Fink (BlackRock), Jamie Dimon (JPMorgan) y petroleras como Chevron/ExxonMobil.
- Pata mediática e ideológica: concentración de medios tradicionales (Grupo Clarín —Magnetto—, La Nación, Perfil, Telefé, América/Indalo); usinas digitales propias como La Derecha Diario, cuyo dueño es Fernando Cerimedo (consultor de Milei, Macri, Bullrich y Bolsonaro); y think-tanks como Fundación Faro (Agustín Laje), que articulan la “batalla cultural”.
3. ¿Por qué Milei ya no “alcanza” para todos?
El Gobierno exhibe logros: inflación en baja (de 25,5 % en dic-2023 a 1,9 % en jul-2025) y superávit fiscal (0,3 % del PBI en jul-2025, primario 1,1 %). La pobreza cayó a 31,7 % en el primer trimestre de 2025 (desde 54,8 % un año antes).
Pero el costo social es visible: actividad estancada (EMAE jul-2025 −0,6 % vs dic-2024), desempleo 7,9 % en el primer trimestre, casi 100 mil empleos privados menos entre nov-2023 y may-2025, salarios reales −5,5 % (estatales −14,3 %) y jubilaciones mínimas con −4,8 % real. La crítica es que el ajuste logró superávit “a costa de una recesión profunda” y con salarios y jubilaciones pisados, lo que hace “inviable” una recuperación sostenida. Ese combo explica por qué parte de la derecha (sobre todo el PRO y el establishment) empieza a tantear alternativas.
4. 2027 en el horizonte
La disputa interna tiene un horizonte claro: las presidenciales de 2027. El plan de LLA, según análisis del año pasado, era “destruir al PRO” y quedarse con su base para que Milei fuera “el jefe total y absoluto de la derecha”. Hoy la pregunta es si Milei puede retener ese liderazgo o si conviene un recambio que mantenga la agenda pro-mercado sin cargar con el desgaste.
5. ¿Un outsider cristiano protestante?
El voto evangélico ya pesa: hay 9 legisladores que profesan la fe evangélica (2 senadoras y 7 diputados/as) y todos integran LLA; por ahora no impulsan agenda propia sino que apoyan la de Milei. El nombre que más circula es el del pastor Dante Gebel; sectores sindicales lo promueven como “outsider” para 2027 y en 2026 se lanzó el espacio “Consolidación Argentina” con él como figura presidencial. Tiene carisma y llegada mediática, pero enfrenta resistencias dentro de su comunidad y la falta de estructura propia.
6. ¿Y un intelectual moderado, de buena oratoria?
El otro casillero que aparece es el del técnico-moderado: alguien con formación, manejo del discurso y vínculos con el establishment. La literatura marca la tensión entre la vertiente moderada del PRO (Macri 2015: “unir a los argentinos”) y la radicalización posterior para competir con Milei. Nombres que suelen mencionarse: Martín Tetaz (diputado, economista, tono dialoguista), Martín Lousteau (senador, economista, UCR), Alfonso Prat-Gay (ex ministro, perfil técnico) o Horacio Rodríguez Larreta (gestión y moderación). Ninguno tiene hoy la tracción plebiscitaria de Milei, pero ofrecen un relato de “orden macro sin confrontación permanente”.
Conclusión
La derecha argentina no está rompiendo con su núcleo ideológico (anti-kirchnerismo, liberalización económica, batalla cultural). Está recalibrando su liderazgo: busca un referente —o varios— que puedan heredar la base de Milei, contener al PRO y sumar al establishment de cara a 2027. Sea una vicepresidenta con perfil nacional-productivo (Villarruel), un dirigente de orden (Bullrich), un técnico moderado (Tetaz/Lousteau/Prat-Gay) o incluso un outsider evangélico (Gebel), la discusión ya no es si habrá recambio, sino quién podrá encarnarlo.
Carlos Alberto Leiva