En diálogo con Pedro Rosemblat en “Industria Nacional”, el ex jefe de Gobierno porteño reconoció coincidencias con dirigentes de origen peronista, descartó cualquier entendimiento con La Libertad Avanza y apura la construcción de MAD como espacio de centro.
Un gesto que reconfigura el tablero
Horacio Rodríguez Larreta volvió a mover el avispero político. En una entrevista con Pedro Rosemblat para el streaming Industria Nacional (Gelatina), el ex jefe de Gobierno dejó una definición que ya circula en redes y despachos: no descarta confluir con sectores del peronismo de cara a 2027 y, a la vez, pone un límite nítido con La Libertad Avanza.
“Con LLA no tengo nada que ver… Yo sé que vos sos peronista y escucho cosas que decís, y en algunas coincido. He trabajado con gente que venía del peronismo a lo largo de toda nuestra carrera en el PRO”, dijo Larreta. Y remató: “Quien ponga La Libertad Avanza, yo voy a estar en una posición diferente”.
MAD, la herramienta para el armado de centro
El gesto no es aislado. Tras romper con la conducción del PRO y tomar distancia de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, Larreta consolida el Movimiento al Desarrollo (MAD): una alternativa de centro pragmático, con eje en la gestión, que excluye tanto al kirchnerismo como al oficialismo libertario. MAD busca reagrupar técnicos, dirigentes desencantados del PRO y cuadros con trayectoria en distintos espacios, incluidos aquellos con origen peronista no kirchnerista.
Esa impronta tiene antecedentes en su gestión (2015-2023), cuando incorporó perfiles de distintas procedencias —Diego Santilli, con pasado en el peronismo, fue un caso visible— y reivindicó una lógica más transversal que partidaria. Hoy, esa misma característica se convierte en la base de una construcción propia, por fuera de las estructuras tradicionales.
Distancia con Milei y con el PRO de Macri-Bullrich
La redefinición de Larreta tiene dos anclajes claros: oposición a Javier Milei y diferenciación del rumbo que tomaron Macri y Bullrich tras el balotaje de 2023. Mientras el PRO estrechó vínculos con el oficialismo libertario, Larreta mantuvo una posición crítica, evitó respaldar públicamente a Milei y terminó alejándose de la conducción partidaria. Esa ruptura dejó un espacio vacante en el electorado que no se identifica ni con el libertarismo ni con el kirchnerismo y que valora perfiles de gestión moderada.
2027 en el horizonte
Con ese diagnóstico, Larreta confirmó su voluntad de volver a competir por la Jefatura de Gobierno en 2027. El escenario está fragmentado: el oficialismo libertario, el PRO conducido por Macri, la eventual proyección de Bullrich y el armado propio de Larreta —primero con “Volvamos Buenos Aires” y luego con el bloque “Confianza y Desarrollo” junto a Graciela Ocaña— disputan un segmento similar. En ese marco, la apertura a un entendimiento con sectores del peronismo (no solo porteño) funciona como señal de ampliación y no como un simple guiño retórico.
Qué significa “centro” en esta etapa
La propuesta se apoya en tres ejes: gestión técnica, moderación política y renovación de caras. No es una coalición ideológica cerrada sino un armado competitivo con agenda urbana concreta —movilidad, seguridad, espacio público, vivienda y alquileres— y un tono menos confrontativo que el de la grieta nacional.
La entrevista con Rosemblat dejó en claro el movimiento: Larreta no descarta una alianza con el peronismo, rechaza cualquier acuerdo con La Libertad Avanza y acelera la construcción de MAD como vehículo de centro para 2027. La disputa porteña empieza a ordenarse alrededor de esa hipótesis: una alternativa moderada que busca capturar el voto desencantado tanto del PRO como del oficialismo libertario, y que no le cierra la puerta a un entendimiento con el peronismo no kirchnerista.
Carlos Alberto Leiva