De ministro a gobernador: el origen del vínculo
Axel Kicillof fue ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner entre 2013 y 2015, etapa que cimentó una relación de confianza política y técnica. Ese pasado común sigue siendo el punto de referencia que ambos espacios reivindican cuando necesitan mostrar unidad, pero la dinámica actual está lejos de aquella sintonía.
El foco del conflicto: Kicillof vs. La Cámpora (y Máximo Kirchner)
La tensión más visible no se da tanto en un cruce personal entre Cristina y Kicillof como en la pulseada entre el gobernador bonaerense y el núcleo que conduce Máximo Kirchner y La Cámpora. En actos recientes, Máximo utilizó apodos despectivos —“pirulo, sectorcito, monturas”— para referirse al kicillofismo, mientras desde el entorno del gobernador acusan a La Cámpora de bloquearle el presupuesto provincial y de votar a favor de otros espacios. Analistas describen el escenario como una interna abierta: ¿la conducción la mantiene Cristina o Kicillof logra desplazar a La Cámpora y asumir el liderazgo?
Disputa por el control del PJ bonaerense
Esa pelea se traduce en la pelea por la lapicera del Partido Justicialista de la provincia. A fines de 2025 y principios de 2026 hubo una negociación clave: Kicillof aceptó presidir el PJ bonaerense, con Verónica Magario como vice y Máximo Kirchner al frente del congreso partidario, evitando una interna formal. Otro registro de esa negociación señala que el acuerdo incluyó como punto central la defensa de la situación judicial de Cristina. Además, el kicillofismo ganó la interna partidaria en 10 de los 16 distritos en disputa, un resultado que reforzó su peso territorial y expuso la “grieta Kicillof–CFK” en varios municipios.
Derrotas y reproches cruzados
El ajustado resultado de las legislativas bonaerenses reavivó el fuego cruzado: sectores kirchneristas apuntaron al desdoblamiento electoral como error estratégico, mientras el entorno de Kicillof pidió revisar por qué se perdió voto en provincias clave como Córdoba, Mendoza y Santa Fe. Ese cruce de culpas alimenta la narrativa de dos estrategias en pugna dentro del mismo espacio.
Balance actual
Hoy conviven gestos de unidad (fotos conjuntas, acuerdos partidarios) con una competencia soterrada por la conducción. Cristina conserva centralidad simbólica y gravitación judicial; Kicillof busca consolidar autonomía y liderazgo territorial, apoyado en su gestión bonaerense y en triunfos internos. La relación, en síntesis, pasó de la alianza estrecha a una sociedad política tensa, donde la negociación permanente es la regla y el principal campo de batalla es el PJ de Buenos Aires.
Carlos Alberto Leiva