La reciente intervención de Mauricio Macri en Expoagro no solo fue un respaldo al evento y al sector agropecuario, sino también una plataforma para expresar su visión sobre el futuro de Argentina, con un énfasis particular en la economía y la política. Sus palabras, cargadas de optimismo para el campo y crítica constructiva hacia el panorama político, ofrecen una perspectiva clara sobre los desafíos y oportunidades del país.
El Campo como Faro de Esperanza y Motor de Progreso
Macri inició su discurso con una invitación contundente: “Todos los argentinos deberían ir (a Expoagro)”. Para él, este evento trasciende la mera exposición comercial; es un reflejo de valores esenciales para el desarrollo del país. En ese espacio, señaló que se encuentran la esperanza, la alegría, la innovación, el trabajo y el espíritu emprendedor. Esta caracterización no solo elogia al sector, sino que lo posiciona como un modelo a seguir para el conjunto de la sociedad argentina.
Destacó, además, la resiliencia inherente del campo. A pesar de las “crisis políticas” recurrentes que ha vivido el país, Macri afirmó que el “campo argentino siempre va para adelante”. Esta afirmación subraya una confianza profunda en la capacidad del sector para sobreponerse a las adversidades, una cualidad que, según su visión, debería permear en otras esferas nacionales.
Políticas Clave para Duplicar la Producción y el Empleo
Uno de los puntos centrales de su exposición giró en torno a medidas concretas para potenciar el agro. Macri enfatizó que el campo siempre garantizará la provisión de alimentos. Sin embargo, su verdadero potencial se desataría bajo ciertas condiciones políticas:
- Eliminación de Retenciones: De manera enfática, planteó que si “toda la política se pone de acuerdo en sacar retenciones”, la producción del campo podría “duplicar su producción”. Esta medida la justificó con un argumento de sentido común en el comercio global: “No hay que penalizar la exportación ya que eso no lo hace ningún país del mundo”.
- Infraestructura Esencial: Además de la eliminación de impuestos, Macri subrayó la necesidad imperante de mejorar la infraestructura. Argumentó que “sin caminos rurales, sin trenes, sin puertos se hace muy difícil” para el productor. La mejora en este aspecto es, para él, un requisito fundamental para que el sector pueda crecer.
La consecuencia directa de esta expansión productiva sería un impacto positivo masivo: “Duplicar la producción significa mucho empleo en todo el país”, generando beneficios que trascenderían las fronteras del sector agropecuario y se distribuirían a lo largo y ancho del territorio nacional.
La Lucha por la Estabilidad y la Confianza
Más allá del ámbito agropecuario, Macri extendió su análisis a la situación macroeconómica general del país. Expresó ver a la Argentina “luchando para ratificar la estabilidad macroeconómica y lograr poder empezar una agenda de inversión”. Sin embargo, no ocultó la dificultad de este camino: “recuperando la confianza que se nota que está difícil porque el riesgo país no se logra bajar”.
En este punto, puso el foco en una métrica clave para la economía: el riesgo país. “El gobierno sabe que hay que bajar el riesgo país por debajo de 400 para que vuelva el crédito”, afirmó, dejando en claro que la recuperación económica está intrínsecamente ligada a la capacidad de generar confianza en los mercados internacionales.
Finalmente, en un comentario que aludió a la dinámica política actual, Macri mencionó de forma concisa que “hace rato que ya no habla con Milei”, una frase que, sin entrar en detalles, sugirió una distancia en la comunicación entre dos figuras políticas relevantes del país.
En resumen, la intervención de Mauricio Macri en Expoagro fue un llamado a la acción y a la unidad política en favor de un sector que considera vital. Su discurso mezcló el reconocimiento a la fortaleza intrínseca del campo con una clara hoja de ruta económica y una visión realista de los desafíos que Argentina debe superar para alcanzar la prosperidad.
Carlos Alberto Leiva