La vicepresidenta Victoria Villarruel ha respondido con una estrategia calculada a las recientes acusaciones del presidente Javier Milei, marcando una clara distancia y mostrando sus ambiciones políticas de cara a 2027. Aunque evita una ruptura total, su mensaje deja entrever un quiebre en la relación de la fórmula presidencial.
La disputa escaló cuando el diputado Luis Petri acusó a Villarruel de “apostar al fracaso” del gobierno libertario. La respuesta de la vicepresidenta no se hizo esperar: a través de publicaciones, lanzó duras críticas al exministro de Defensa, sugiriendo irregularidades en su gestión del IOSFA (obra social militar) y tildándolo de “vecina chusma”. Esta confrontación, aunque no buscada por Villarruel en este momento, la ha puesto en el centro de la escena política.
El Camino a 2027: Ampliar la Base y Defender la Industria
Villarruel niega intenciones de adelantar los tiempos para el actual gobierno, pero sus acciones y discursos apuntan firmemente a la carrera presidencial de 2027. Su estrategia incluye:
- Recorridos por el país: Utiliza sus visitas protocolares como titular del Senado para generar visibilidad y medir el pulso social, como su reciente viaje a Mendoza.
- Críticas veladas al rumbo económico: Sin confrontar directamente a Milei, hace notar las “dificultades” que atraviesan diversos sectores, como el vitivinícola, buscando diferenciarse.
- Búsqueda de una base electoral amplia: Su equipo analiza el sentir de los votantes de Milei, los arrepentidos y la oposición. El objetivo es captar a un electorado desencantado del actual presidente, incluyendo un sector del peronismo, enfocándose en la recuperación del trabajo, la atención a jubilados y la defensa de la industria nacional.
Un Error de Cálculo de Milei
Desde el entorno de Villarruel, se interpreta que el propio Milei la puso en juego antes de lo previsto, quizás por un enojo impulsado por Karina Milei más que por una estrategia pensada. Esta movida ha permitido que dirigentes y el “círculo rojo” —cada vez más incómodo con el presidente— empiecen a ver a Villarruel como una alternativa viable, demostrando autonomía y capacidad de respuesta.
La vicepresidenta se mantiene atenta a los comentarios en redes sociales, consciente de que el electorado, aunque hoy no preste total atención a la política, eventualmente buscará respuestas a sus reclamos. La pregunta que flota en el aire es qué impacto tendrá esta creciente tensión en el escenario político argentino.
Carlos Alberto Leiva