Macri y Milei: ¿Dos caras de la misma moneda económica o rumbos distintos?

La historia económica reciente de Argentina se caracteriza por un ciclo de promesas de estabilidad y crecimiento, a menudo frustradas por recurrentes crisis. Las administraciones de Mauricio Macri (2015-2019) y la actual de Javier Milei, aunque separadas por un gobierno de diferente signo político, ofrecen un terreno fértil para analizar modelos económicos de corte liberal que, con distintas intensidades y herramientas, buscaron enfrentar problemas estructurales. Este análisis explora sus similitudes, las consecuencias de sus políticas y la fotografía de la economía argentina en marzo de 2026, destacando el fantasma de la estanflación que persiguió a la gestión macrista.

Macri: El Gradualismo frente a la Estanflación Recurrente

Mauricio Macri asumió en 2015 con la bandera de “normalizar” la economía, reducir la inflación y atraer inversiones. Su plan se basó en un gradualismo fiscal, la eliminación de retenciones a exportaciones, una reducción paulatina de subsidios y una fuerte apuesta por el endeudamiento externo. La premisa era que un ajuste más lento evitaría un shock excesivo.

Sin embargo, la realidad fue más dura. Los desequilibrios macroeconómicos persistieron, y la inflación se mantuvo en niveles elevados. Un artículo periodístico de Ámbito Financiero de marzo de 2018 ya advertía sobre la “estanflación reiterada”, una combinación perversa de estancamiento económico con alta inflación que se convirtió en una característica central de su gestión. La falta de un crecimiento robusto y la vulnerabilidad externa, acentuada por un abrupto cambio en las condiciones financieras internacionales, llevaron al país a recurrir nuevamente al Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018, lo que marcó un giro restrictivo en su política económica y un abandono parcial del gradualismo inicial. Las consecuencias fueron una recesión económica y un aumento de la pobreza, a pesar de los esfuerzos por anclar la economía en un sendero de previsibilidad.

Milei: La “Motosierra” y el Shock Liberal

Javier Milei, tras su asunción en diciembre de 2023, propuso una “terapia de shock” radicalmente opuesta al gradualismo macrista. Su plataforma se cimentó en un ajuste fiscal extremo, la desregulación económica total y la promesa de dolarización y cierre del Banco Central. La convicción era que solo un recorte drástico del gasto público y la emisión monetaria podía erradicar la inflación y sentar las bases para el crecimiento.

A diferencia de Macri, Milei optó por un ajuste fiscal sin precedentes en su velocidad y magnitud. La “motosierra” se aplicó sobre la obra pública, transferencias a provincias, subsidios a servicios y organismos estatales, buscando el “déficit cero” a toda costa.

Similitudes y Consecuencias: Dos Caminos con Puntos en Común

A pesar de sus diferencias en la implementación, ambos gobiernos comparten elementos clave:

  1. Visión de Apertura y Mercados: Tanto Macri como Milei comparten una filosofía económica liberal, apostando por la apertura comercial, la desregulación y la confianza en las fuerzas del mercado como motores de la economía. Ambos buscaron reducir la injerencia del Estado en la economía y atraer capitales extranjeros.
  2. Lucha contra la Inflación: Erradicar la inflación fue una prioridad central para ambos. Macri intentó con metas de inflación y gradualismo; Milei lo hizo con un ajuste fiscal y monetario implacable, con la dolarización como horizonte último.
  3. Confiabilidad y Deuda Externa: El gobierno de Macri recurrió masivamente al endeudamiento externo para cubrir el déficit. Milei, si bien evitó el nuevo endeudamiento externo, ha priorizado la acumulación de reservas y la cancelación de pasivos del Banco Central, buscando sanear las cuentas para futuras integraciones financieras, aunque el proceso inicial de unificación cambiaria también conllevó una devaluación significativa.

Las consecuencias, si bien distintas en intensidad, muestran patrones compartidos:

  • Impacto en el Consumo y la Actividad: Si el gradualismo de Macri llevó a un estancamiento y luego recesión, el shock de Milei indujo una recesión más profunda y acelerada. En ambos casos, el poder adquisitivo se vio afectado, y el consumo interno disminuyó considerablemente.
  • Costos Sociales: Ambos modelos, al buscar la estabilidad macroeconómica, generaron costos sociales importantes. La reducción de subsidios y el ajuste en el gasto público impactaron en la población, aunque la magnitud y velocidad del ajuste de Milei resultaron en un incremento más rápido de los indicadores de pobreza e indigencia en sus primeros años.
  • Desconfianza y Volatilidad: Pese a las intenciones, ambos periodos estuvieron marcados por la persistencia de la desconfianza inversora (en el caso de Macri por la falta de resultados y el regreso del FMI, en el de Milei por la radicalidad de las reformas y la incertidumbre sobre su sostenibilidad) y la volatilidad cambiaria en distintos momentos.

La Realidad Económica Argentina al Día de Hoy (Marzo de 2026)

Tras más de dos años de gestión de Javier Milei, el panorama es de contrastes marcados:

  • Desinflación Consolidada: La inflación ha mostrado una trayectoria descendente sostenida, alejándose de los picos de finales de 2023 y principios de 2024. Los índices mensuales se han moderado significativamente, y la inflación interanual, aunque aún no en un dígito, se ubica por debajo de las proyecciones más pesimistas iniciales. Este ha sido el principal logro del gobierno, resultado de un férreo control monetario y el “déficit cero”.
  • Recesión Profunda: El costo de la desinflación ha sido una recesión económica severa. Sectores como la industria, la construcción y el comercio continúan deprimidos debido a la fuerte caída del consumo interno y la inversión. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de los últimos meses de 2025 y principios de 2026 muestra cifras negativas, lo que evidencia la prolongación del estancamiento.
  • Superávit Fiscal: El gobierno ha logrado mantener el superávit fiscal primario y financiero, un hito que no se alcanzaba en décadas. Esto se debe a un drástico recorte del gasto público, que ha impactado en la obra pública, transferencias a provincias y el mantenimiento de servicios estatales.
  • Mercado Laboral y Pobreza: El mercado laboral muestra signos de deterioro, con un aumento del subempleo y una creación limitada de empleo formal. La licuación de ingresos, especialmente jubilaciones y salarios, ha profundizado los índices de pobreza e indigencia en gran parte de la población, generando una creciente tensión social.
  • Reservas y Tipo de Cambio: El Banco Central ha logrado recomponer gradualmente las reservas internacionales, favorecido por una política de “déficit cero” y una buena cosecha agrícola en 2025. Se ha avanzado en la unificación cambiaria, aunque la dolarización plena sigue siendo un objetivo a futuro, cuya concreción depende de la estabilidad macroeconómica y la acumulación de divisas.

Conclusión: Un Legado en Construcción

Tanto Macri como Milei buscaron un cambio de rumbo económico, alejándose de las políticas heterodoxas y abrazando principios liberales. Sin embargo, sus enfoques tuvieron consecuencias distintas en el corto y mediano plazo. Macri lidió con una estanflación que su gradualismo no pudo revertir a tiempo, mientras que Milei, a través de un shock radical, ha logrado una desinflación acelerada a costa de una recesión profunda y un considerable costo social.

La Argentina a marzo de 2026 se encuentra ante el desafío de transformar la estabilidad macroeconómica inicial en un crecimiento sostenible e inclusivo. La pregunta central es si el brutal ajuste habrá sentado las bases para una recuperación robusta, o si el país, una vez más, se encontrará en un ciclo de frustraciones, buscando la ansiada senda del desarrollo sin dejar a nadie atrás.

Carlos Alberto Leiva

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