Parece que el gobierno está mostrando los músculos, pero no contra la oposición, ¡sino internamente! La mano derecha del Presidente, Karina Milei, está moviendo fichas importantes en la Justicia, y eso ya generó roces con el principal asesor, Santiago Caputo. La cosa es que el cambio en el Ministerio de Justicia es solo el principio, y la “batalla” por los espacios de poder es más que evidente. Incluso hubo un incidente de protocolo en el Congreso con la Vicepresidenta Victoria Villarruel que muestra la tensión.
¿Qué significa todo esto?
- La debilidad de la oposición: Mientras el peronismo está en su propia novela de intrigas y peleas internas, el gobierno aprovecha para consolidar su poder y hacer cambios.
- La movida de Karina en la Justicia: Con más de 200 vacantes en la Justicia Federal, la Corte y la Procuraduría, Karina Milei está posicionando a su gente. El caso de Santiago Viola, su hombre de confianza, es clave. Viola fue cuestionado por antecedentes penales, pero con la ayuda de un amigo en la justicia, Mahiques, el caso se “solucionó”. Esto demuestra la influencia y la capacidad de maniobra de Karina en un área tan sensible.
- Un mensaje a los propios: La salida del ex-secretario de Justicia, Sebastián Amerio, en medio de una reunión, podría ser una señal para Santiago Caputo y su gente, indicando quién tiene el control. Se rumorea que el Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, también está descontento con los hermanos Milei, lo que sumaría más tensión interna.
Y del lado del peronismo, ¿qué está pasando?
Están tan ocupados con sus propias luchas que casi ni se dan cuenta de lo que hace el gobierno. El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, está lidiando con problemas para su reelección y con una fuerte oposición interna. Quiso imponer a su gente en el Senado bonaerense, pero la interna le puso a Mario Ishii y a Sergio Berni en puestos clave. Esto demuestra la fragilidad de su liderazgo dentro del propio partido y las divisiones que arrastran.
Además, hay más de 15 distritos con elecciones internas, y hasta ministros de Kicillof están compitiendo entre sí, como Gabriel Katopodis y Andrés Larroque. ¡Imaginate el nivel de disputa!
En Tigre, la cosa está que arde entre el intendente Julio Zamora y Malena Galmarini (la esposa de Sergio Massa). A pesar de que la justicia falló a favor de Zamora, Massa está presionando para revertir la decisión, mostrando cómo los líderes pueden influir en el sistema judicial para sus propios fines.
En resumen:
Mientras el peronismo se desangra en internas y luchas de poder, el gobierno aprovecha para fortalecer su posición en la Justicia. Las implicaciones son claras: un gobierno que concentra más poder y una oposición fragmentada y debilitada que no logra hacer frente a los desafíos. El juego político está más interesante que nunca, y estas movidas tendrán consecuencias importantes para el futuro del país.
Carlos Alberto Leiva