Gustavo Sáenz, actual gobernador de Salta desde 2019, se ha consolidado como una figura política clave en el panorama nacional argentino. Reelecto para el período 2023-2027, Sáenz navega un complejo equilibrio entre la defensa de los intereses provinciales y una relación pragmática con el gobierno central, todo mientras crecen las especulaciones sobre su futuro político más allá de su mandato actual.
Percepción y Gestión
La imagen de Sáenz es sólida en su provincia. En febrero de 2026, Sáenz consolidó su imagen positiva con un 54.6% de aprobación, ocupando el sexto lugar en el Ranking Nacional de Gobernadores. Este ascenso se atribuye a su gestión efectiva y a una postura firme contra la “grieta” ideológica, priorizando el bienestar de los salteños. Su discurso se centra en el federalismo y la autonomía provincial, enfatizando que “no tenemos otra agenda que la de Salta”. Ha destacado logros como seis años consecutivos de equilibrio fiscal, una reducción significativa de la deuda pública y una inversión considerable en obra pública, salud, educación y seguridad.
Sin embargo, esta percepción no es unánime. En redes sociales, Sáenz enfrenta críticas por la falta de entrega de partidas de dinero para sectores críticos, acusaciones de corrupción y una percepción de arrogancia. Comentarios en línea lo tildan de “traidor” y “parásito”, y se le exige que cumpla con salarios dignos para los trabajadores. Algunos también cuestionan la credibilidad de las encuestas que le dan una imagen positiva, sugiriendo que son “pagadas” o fabricadas.
Relación con el Gobierno de Javier Milei
La relación de Gustavo Sáenz con el gobierno de Javier Milei se ha caracterizado por un pragmatismo notorio. Sáenz es considerado uno de los gobernadores más predispuestos a colaborar con La Libertad Avanza, buscando gobernabilidad y diálogo con la Nación sin distinción partidaria. Esta postura se evidenció en el respaldo de legisladores salteños a proyectos clave como el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal. En enero de 2026, Sáenz se reunió con el Ministro del Interior, Diego Santilli, para tratar temas de infraestructura y la reforma laboral impulsada por la Casa Rosada.
A pesar de esta colaboración, Sáenz también ha sido crítico con el gobierno nacional, especialmente en lo que respecta a la distribución de recursos y la obra pública. Ha denunciado pérdidas significativas en coparticipación para Salta y reclamado el cumplimiento de compromisos nacionales, llegando incluso a protestar con una “guitarreada” frente a la Casa Rosada para visibilizar las demandas por obras de infraestructura. El gobernador ha manifestado su apoyo a los cambios propuestos por el gobierno de Milei, pero “no a cualquier costo”, protegiendo la autonomía fiscal de Salta frente a medidas que puedan perjudicarla. La comunidad online, sin embargo, lo acusa de “traicionar” a los trabajadores al apoyar la reforma laboral de Milei.
Relación con Cristina Kirchner y Axel Kicillof
La relación de Sáenz con figuras del Kirchnerismo es más compleja y marcada por distancias ideológicas y estratégicas. Sáenz ha criticado a la gestión de Cristina Kirchner, declarando que “se terminó el ciclo de Cristina Kirchner” y enfatizando la necesidad de elecciones internas en el Partido Justicialista. Esta postura lo distancia del ala más dura del peronismo y lo posiciona como un actor más independiente dentro del PJ.
Respecto a Axel Kicillof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires y figura cercana al Kirchnerismo, la relación de Sáenz se enmarca en las tensiones interprovinciales y con el gobierno nacional. Mientras que la imagen positiva de Milei en Salta supera a la de Kicillof, Sáenz ha mantenido una postura de defensa de los intereses salteños, buscando acuerdos con el gobierno nacional más allá de las alineaciones partidarias, lo que contrasta con la confrontación más abierta que a veces ha caracterizado a Kicillof con la administración central.
El Interés para la Elección 2027
A pesar de sus declaraciones públicas donde afirma que no está pensando en la reelección y que su prioridad es la gestión, el “saencismo” ya está moviendo fichas para una posible candidatura en 2027. La política salteña ha comenzado a calentar motores, con la aparición de carteles con la leyenda “Gustavo Sáenz 2027” y el impulso de la Ley de Lemas en la Legislatura provincial.
El debate sobre su elegibilidad para un tercer mandato consecutivo es un tema central. La reforma constitucional provincial de 2021 limitó los mandatos a dos consecutivos. Sin embargo, sectores cercanos al gobernador argumentan que, al no ser retroactiva, la reforma permitiría que su actual mandato (2023-2027) sea considerado el “primero” bajo el nuevo esquema, habilitando una nueva postulación. Esta interpretación ha generado sospechas y críticas de la oposición, que lo ve como un intento de “blindar” su continuidad en el poder. La posible reinstauración de la Ley de Lemas es vista como una estrategia para consolidar votos y asegurar su candidatura, aunque genera controversia sobre la transparencia y la legitimidad democrática.
La política salteña se prepara para una contienda electoral anticipada, donde Gustavo Sáenz, con una imagen consolidada pero también cuestionada, buscará capitalizar su gestión y sus alianzas para mantenerse como una figura central en el futuro político de la provincia y, quizás, del país.
Carlos Alberto Leiva