Privatizar para ahorrar: el plan de Jorge Macri para los medios de la Ciudad

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, impulsa una licitación para entregar en concesión la gestión de los medios públicos de la Ciudad: el Canal de la Ciudad, la radio AM 1110 (La Once Diez) y la FM 92.7 (La 2×4). La idea central es que dejen de financiarse con impuestos y pasen a un modelo de gestión e inversión privada, aunque seguirían usando las licencias estatales. El propio Macri lo resumió en su cuenta de X: abrir la licitación, que el privado opere radio y TV, desarrolle la programación y pague un canon a la Ciudad.

Qué propone el pliego

  • Concesión por cinco años desde la firma del acta de inicio.
  • Montos base estimados: $645.225.000 para el canal de TV y $73.740.000 para las radios (total por los 60 meses).
  • El adjudicatario asume toda la operación técnica, operativa y comercial, debe montar estudios propios en la Ciudad con tecnología de punta y garantizar transmisión 24/7.
  • La Ciudad se reserva hasta un 30 % de la programación semanal para contenidos institucionales y de interés público.
  • Para La 2×4 se mantiene la identidad cultural: foco en tango y música popular argentina, con al menos 70 % de música nacional (Ley 228).
  • También se habilita desarrollar streaming, apps y herramientas de accesibilidad (subtitulado automático, transcripciones).

Por qué se frenó

Los pliegos estaban listos, pero el proceso se detuvo por discusiones internas en el gobierno porteño y por cuestionamientos políticos y gremiales, sobre todo por el futuro de los trabajadores de esos medios. Hay unos 500 empleados involucrados, según el debate público.

Implicancias y consecuencias

1. Ahorro fiscal vs. riesgo de mercantilización.
El Ejecutivo argumenta que el Estado debe concentrarse en “sus verdaderas prioridades” y que no tiene sentido usar recursos de los porteños para algo que el privado puede hacer sin costo para los vecinos. La contracara es la crítica de legisladores y trabajadores: consideran que se entrega patrimonio público y que la medida puede violar la Constitución de la Ciudad (art. 47) y la Ley 26.522 (art. 44), que establece la indelegabilidad de la explotación de servicios audiovisuales.

2. Cambios en la programación y control editorial.
Aunque el Gobierno retiene un 30 % de la grilla para contenidos institucionales, el resto queda en manos del concesionario. Eso abre la puerta a una lógica comercial (publicidad, rating) que podría desplazar espacios culturales o informativos menos rentables, aun cuando se mantenga la pauta cultural de La 2×4.

3. Impacto laboral.
Los trabajadores del canal y las radios difundieron comunicados bajo la consigna “lo público no se vende” y expresan incertidumbre sobre sus puestos. El pliego exige que la empresa aporte personal, pero no garantiza la continuidad de la planta actual.

4. Debate político y legal.
Legisladoras como Graciana Peñafort (Fuerza Patria) y Vanina Biasi (FIT-U) califican la licitación de ilegal e ilegítima y advierten que la autoridad de aplicación de la Ley 26.522 podría revocar las autorizaciones si se considera una delegación de explotación. En redes, cuentas como @seguimoscambiando celebran la medida como ahorro para el vecino, mientras otras, como @estapasandoesto, recogen rechazo vecinal: “tendrían que seguir siendo 100 % de la Ciudad pero bien administrados”.

En síntesis: la concesión busca aliviar el gasto público y modernizar la gestión, pero pone en tensión la función social de los medios porteños, la estabilidad laboral y el marco legal que protege a los servicios audiovisuales estatales. El proyecto sigue en evaluación, a la espera de definiciones políticas.

Carlos Alberto Leiva

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