La caldera Bonaerense: La Cámpora impone su ley y acorrala al Kicillofismo en el Senado

La interna del Partido Justicialista bonaerense ha alcanzado un nuevo punto de ebullición. lo que se pensaba que serían negociaciones de rutina para la conformación de autoridades en el Senado provincial, terminó por exponer las profundas grietas y la creciente tensión entre el sector que responde al gobernador Axel Kicillof y la poderosa bancada de La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner.

La noche del jueves 26 de febrero de 2026 será recordada como un punto de inflexión. En una sesión preparatoria maratónica y cargada de discusiones que se extendieron hasta casi la medianoche, el kicillofismo se vio completamente marginado en sus aspiraciones. La designación de los nuevos vicepresidentes de la Cámara Alta provincial puso de manifiesto que, en el ring legislativo, el kirchnerismo duro no está dispuesto a ceder ni un milímetro.

Kicillof, acorralado por la mayoría camporista

La principal derrota para el gobernador fue no poder ubicar a su candidata, Ayelén Durán (representante de Bahía Blanca), en la estratégica primera vicepresidencia. Este codiciado puesto, que Kicillof pretendía para uno de los suyos, terminó en manos de Mario Ishii, el ex intendente de José C. Paz, ahora firmemente alineado con el cristinismo. Fuentes cercanas a la negociación aseguraron que la propia Cristina Fernández de Kirchner se “puso firme” y no dio lugar a la discusión, demostrando el poder de fuego de su espacio.

“El gobernador tenía su candidato para la vicepresidencia primera, pero los votos los tienen ellos. La Cámpora impuso su mayoría”, lamentaron desde las filas del oficialismo provincial, reflejando la impotencia ante la aritmética legislativa: 15 senadores camporistas-kirchneristas frente a solo 9 que responden al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Kicillof. La propia bancada mayoritaria, integrada por 24 senadores, quedó bajo la presidencia de Sergio Berni, ex ministro de Seguridad y ahora alejado del círculo más íntimo del gobernador.

Más allá de los nombres: Control político y presupuestario

La Cámpora se defiende argumentando que las designaciones son un reflejo de la representación de cada sector: “El espacio de CFK tiene 15 senadores, Axel 6 y Massa 3. Y en ese orden quedaron las vices”, explicaron desde la organización política. Sin embargo, la tensión es innegable. Las filtraciones a la prensa desde el entorno de Kicillof hablan de que “se cruzaron todos los límites de convivencia” y que “rompieron todo”.

La disputa, que lleva meses gestándose, va más allá de los cargos nominales. El control de las vicepresidencias implica injerencia en la administración de una parte significativa del presupuesto del cuerpo legislativo, que para 2026 asciende a la impactante cifra de 250 mil millones de pesos. Además, supone el manejo de la estructura interna, cargos estratégicos y recursos fundamentales para la gestión política. La renuncia forzada del prosecretario Administrativo, Martín Di Bella, y su reemplazo por el cristinista Gustavo Soos, es otra muestra del avance camporista en áreas clave.

Con una interna peronista que se recrudece en las calles y en el propio Senado, la pregunta que resuena en los pasillos de la política bonaerense es: ¿cuánto más podrá soportar el gobernador Axel Kicillof este asedio interno? La Cámpora, con el respaldo de Cristina Kirchner desde su prisión domiciliaria, parece decidida a no dar tregua, marcando un camino que, lejos de la unidad, presagia una confrontación creciente.

Carlos Alberto Leiva

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