A poco más de un año de su asunción, la imagen del presidente argentino Javier Milei se encuentra bajo el escrutinio constante de la opinión pública, y las encuestas de fines de febrero de 2026 arrojan un panorama complejo y polarizado sobre su gestión. Si bien conserva un respaldo significativo, las señales de desgaste, especialmente en la percepción económica, comienzan a hacerse sentir.
Según datos recientes de Atlas Intel (febrero de 2026), la desaprobación de la gestión presidencial escaló al 55,3%, superando la aprobación que se situó en el 41,5%. Este giro marca un deterioro notable respecto al mes anterior, cuando los números eran más ajustados. La microeconomía y el impacto del ajuste económico son los principales motores de este descontento. Un contundente 62% de los encuestados califica la situación económica general del país como “mala”, y la preocupación se profundiza en el mercado laboral, donde un abrumador 77% comparte esta visión crítica. Además, la expectativa no es alentadora, con el 50% de los consultados previendo un empeoramiento económico en los próximos seis meses.
El análisis demográfico revela patrones interesantes en el apoyo y el rechazo. La desaprobación es particularmente alta entre las mujeres (63,2%) y en la franja etaria de 35 a 44 años (72,7%). Por otro lado, Milei encuentra sus mayores focos de aprobación en segmentos como los jóvenes de 25 a 34 años y los adultos mayores (60 a 100 años), donde el respaldo supera el 42%.
Mirando hacia el futuro, una encuesta de Poliarquía realizada en 2026 plantea interrogantes sobre una posible reelección del actual mandatario. Los resultados indican que solo el 41% de la sociedad votaría hoy por la continuidad de Javier Milei en 2027, mientras que el 48% ya ha manifestado que no lo haría. Un 11% aún se mantiene indeciso, un porcentaje que podría inclinar la balanza en futuros escenarios.
En definitiva, mientras el presidente Milei continúa defendiendo su plan de shock y ajuste, las encuestas reflejan una sociedad dividida y una creciente preocupación por el rumbo económico. El desafío para el oficialismo será revertir estas percepciones negativas y consolidar su base de apoyo en un contexto de alta incertidumbre y malestar social.
Carlos Alberto Leiva