Axel Kicillof dice que hablar de su candidatura presidencial es “ciencia ficción”, pero su entorno ya mueve piezas para un armado nacional. Esa tensión —entre el discurso y la práctica— define su posicionamiento de cara a 2027: evitar un lanzamiento anticipado mientras el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) empieza a tejer alianzas más allá de Buenos Aires.
“Ultra ciencia ficción”, pero con estructura en marcha
En público, el gobernador bonaerense baja el tono. En septiembre de 2025, ante la consulta por una eventual postulación, respondió que “me parece todo eso ultra ciencia ficción” y repitió la idea: “Yo estoy gobernando la provincia… Tengo mañana temas de la provincia de Buenos Aires”. Esa línea —no apurarse— convive con señales de construcción política: notas y posteos describen que “Kicillof empieza a mover fichas y proyecta su armado nacional rumbo a 2027” tras un plenario del Frente Popular Patria y Futuro, y que “Kicillof ya trabaja en su candidatura presidencial” expandiendo el MDF. Desde su espacio hablan incluso de “preparar el Clío” para recorrer el país y ampliar acuerdos más allá del peronismo bonaerense. En un acto con Kicillof, el intendente Cecilio Salazar (San Pedro) pidió “fortalecer el MDF… para que nuestro futuro candidato a presidente y seguramente nuestro próximo presidente… vas a ser nuestro próximo presidente”.
Los riesgos de salir a la cancha nacional
- No hay reelección en PBA. La Constitución bonaerense le impide un tercer mandato consecutivo; si va por la presidencia debe “soltar” la provincia y abrir la discusión por su sucesión.
- Interna peronista. El armado del MDF choca con La Cámpora y Máximo Kirchner. En la pelea por la conducción del PJ bonaerense, desde el kicillofismo advierten que “quien quede a la cabeza del PJ… debe respaldar al gobernador y apoyar su candidatura en 2027”. En paralelo, el intendente Jorge Ferraresi planteó “adelantar los tiempos y construir la candidatura presidencial… desde la vereda de enfrente de La Cámpora”, señal de una fractura latente.
- Construcción territorial express. El MDF busca ampliar alianzas fuera de Buenos Aires, pero necesita tiempo y recursos para penetrar provincias donde hoy no tiene base.
- Gestión como vidriera y blanco. Seguir gobernando la provincia más grande da visibilidad, pero también lo expone al desgaste económico y al choque con el gobierno nacional de Javier Milei. Él mismo insiste en que está enfocado en la gestión y que 2027 es “ciencia ficción”.
- Timing. Lanzarse demasiado temprano puede quemar la candidatura; demorarse deja espacio a otros (por caso, la reaparición de Sergio Massa como articulador).
¿Alcanza con un 22-27 %?
Los sondeos recientes marcan un piso competitivo pero insuficiente para ganar sin una coalición nacional amplia.
- Intención de voto por nombre: CB Consultora (dic-2025) midió Milei 34,9 % vs Kicillof 23,5 % (ventaja de 11,4 puntos). CB Global Data (feb-2026) dio Milei 35,7 % vs Kicillof 22,5 % (ventaja 13,2). Analogías reporta “peronismo” 27,9 % contra Milei 31,7 %.
- Por espacio político: Trends (dic-2025) ubica a LLA 43 % vs peronismo (CFK + Kicillof) 33 %, y en enero 2026 LLA 43 % vs peronismo 32 %. El paraguas peronista suma más que Kicillof solo, pero sigue unos 10 puntos abajo.
- Techo y rechazo: un informe citado por Diagonales estima para Kicillof piso 19,3 % y techo 30,9 %, con rechazo 55,7 % e indecisos 13,4 %.
El mapa que explica el número
La imagen positiva del gobernador es fuerte en Santiago del Estero (55,9 %), PBA (47 %) y Formosa (46,5 %), pero cae en el centro del país: Córdoba 18,2 %, Mendoza 19 %, San Luis 22,9 %. Milei, en cambio, lidera en 21 de 24 provincias. En balotaje, Trends proyecta Milei 49 % vs Kicillof 35 %; otra medición da 50 % vs 38 %.
Conclusión
Kicillof evita apurarse en público —“ultra ciencia ficción”—, pero su armado ya está en marcha (MDF, recorridas, avales de intendentes). Hoy tiene el liderazgo opositor más nítido, con un piso de 22-27 % que le alcanza para ordenar al peronismo bonaerense, pero no para ganar la presidencia sin sumar gobernadores e intendentes fuera de Buenos Aires. El dilema es claro: construir estructura nacional sin quemar la candidatura antes de tiempo, mientras administra la interna peronista y gestiona la provincia más grande del país bajo la polarización con Milei.
Carlos Alberto Leiva