Tigre, el emblemático “pago chico” del líder del Frente Renovador y figura central del peronismo, Sergio Massa, se ha convertido en un nuevo y candente escenario de disputa política. Una reciente decisión judicial ha desarticulado el intento de imponer una lista única en las internas del Partido Justicialista local, abriendo la puerta a una competencia que promete recalentar la temperatura política de cara a los próximos comicios.
El juez federal con competencia electoral, Alejo Ramos Padilla, dictó una resolución contundente: dejó sin efecto la proclamación de la lista única y habilitó la participación de la nómina encabezada por Mario Zamora, hermano del actual intendente, Julio Zamora. Este fallo, que revoca una decisión previa de la Junta Electoral del PJ bonaerense, asegura que habrá contienda en las urnas el próximo 15 de marzo, un lapso que, aunque breve, será suficiente para encender motores y movilizar las bases.
El factor Zamora recupera oxígeno
Para Julio Zamora, esta decisión judicial no es un dato menor. Representa un triunfo político estratégico después de un período de desgaste, especialmente tras competir por fuera de la estructura del peronismo en las legislativas de 2025 con su sello “Somos Buenos Aires”. El fallo de Ramos Padilla, que argumenta la ausencia de “cuestionamientos técnicos reales” a la lista de Mario Zamora y acusa a la Junta Electoral de vulnerar la igualdad de condiciones, le otorga al intendente de Tigre la oportunidad de revalidar su gestión y medir fuerzas directamente contra el massismo.
Durante años, la relación entre Massa y Zamora ha estado marcada por un enfrentamiento personal y político que ha dibujado las líneas de la interna local. Ahora, esta elección se presenta como el termómetro definitivo para ambos liderazgos en el distrito.
Massa versus Zamora: la guerra de los alfiles se intensifica
La caída de la lista única es, sin duda, un revés para Sergio Massa y su espacio. Pierden la comodidad de una victoria administrativa, lo que los obliga a movilizar su aparato territorial y a exponerse a una contienda interna que, en este contexto, no estaba en sus planes.
La Junta Electoral del PJ, un espacio donde el kirchnerismo y el massismo tienen fuerte injerencia, había intentado bajar la lista de Zamora utilizando como argumento su salida del bloque Fuerza Patria en las últimas elecciones. Sin embargo, el criterio de Ramos Padilla ha priorizado el derecho a la participación y la competencia interna, una decisión que cae como un balde de agua fría en el entorno de Massa. El líder del Frente Renovador ya se encuentra inmerso en un complejo armado nacional, lidiando con la reforma laboral y la reorganización de su tropa en el Senado provincial, y esta interna en su propio bastión suma un desafío inesperado a su agenda.
El PJ de Tigre se prepara así para una interna cargada de simbolismo y trascendencia, que no solo definirá la conducción local, sino que también enviará un mensaje claro sobre las correlaciones de fuerza dentro del peronismo bonaerense. La cuenta regresiva hacia el 15 de marzo ha comenzado.
Carlos Alberto Leiva