La figura de Javier Milei ha irrumpido en la política argentina con una propuesta de transformación radical, especialmente en lo que respecta al rol del Estado y la promoción del libre mercado. El sector agropecuario, pilar fundamental de la economía nacional, ha sido un foco constante en sus discursos. Sin embargo, la brecha entre la ambiciosa visión y la concreción de las políticas genera un análisis imprescindible: ¿qué se dice y qué se hace, o no, en la gestión libertaria respecto al campo y su infraestructura?
🗣️ “Hace rato que ya no hablo con Milei”
— La Nación Más (@lanacionmas) March 10, 2026
Mauricio Macri habló sobre su relación con el Presidente y remarcó la necesidad de bajar el riesgo país. También sostuvo que hay que mantener la esperanza en el futuro.
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La Visión: Un Campo Libre y Exportador
Desde la perspectiva de Milei, el campo argentino tiene un potencial inmenso para duplicar su producción y convertirse en un proveedor estratégico de alimentos a nivel mundial. Para lograrlo, su propuesta se basa en pilares claros:
- Eliminación de Retenciones: La promesa estrella ha sido la supresión de los impuestos a las exportaciones agropecuarias, considerados un “castigo” al productor y un freno a la competitividad.
- Desregulación Total: Un mercado libre de trabas burocráticas, cuotas y permisos, buscando la eficiencia y la reducción de costos.
- Inversión Privada en Infraestructura: Ante la política de “cero obra pública” estatal, la mejora de caminos rurales, trenes de carga y puertos debería ser impulsada por el capital privado, aligerando la carga fiscal.
- Unificación Cambiaria: Poner fin al “cepo” y las distorsiones cambiarias para ofrecer previsibilidad y fomentar las exportaciones.
Esta visión dibuja un escenario de crecimiento exponencial, donde el sector agropecuario, liberado de cargas y regulaciones, impulsaría el empleo y la riqueza del país.
La Realidad: Entre Intenciones y Obstáculos
Una cosa es la hoja de ruta y otra la navegación por las turbulentas aguas de la economía y la política argentina. Al analizar lo que la gestión de Milei ha logrado o no en el terreno, emergen algunas complejidades:
- Retenciones: Un Camino Pedregoso:
- Lo que se dijo: Eliminar las retenciones.
- Lo que se hizo (o se intentó): Lejos de eliminarlas, el gobierno inicialmente propuso un aumento de alícuotas para algunos productos agroindustriales a fines de 2023, en busca de equilibrio fiscal. La fuerte resistencia del sector y la oposición política llevaron a que esta propuesta fuera retirada para la mayoría de los productos. Aunque se mantiene el objetivo de eliminarlas, las presiones fiscales hacen que su futuro sea incierto, e incluso se ha advertido a los productores que un retorno de estas podría ser posible en 2026.
- Desregulación y Apertura de Mercados:
- Lo que se dijo: Desregular y abrir mercados.
- Lo que se hizo: Se han impulsado leyes de desregulación y se han tomado algunas medidas concretas, como la reducción de aranceles para la importación de maquinaria agrícola. También se ha logrado un acuerdo para aumentar significativamente la capacidad de exportación de carne vacuna (de 20.000 a 100.000 toneladas anuales). La devaluación inicial del tipo de cambio oficial también benefició al exportador agropecuario, aunque la unificación cambiaria total sigue siendo un objetivo a futuro.
- Infraestructura (Caminos, Trenes, Puertos): La Gran Incógnita:
- Lo que se dijo: Que la inversión privada se encargaría del desarrollo de caminos, trenes y puertos, bajo una política de “cero obra pública” estatal.
- Lo que se hizo (o no se hizo): Este es, quizás, el punto donde la brecha entre la visión y la concreción es más evidente. Hasta la fecha, no se han materializado grandes obras de infraestructura impulsadas por el Estado o por la inversión privada masiva en estas áreas:
- Caminos Rurales: No hay anuncios de planes nacionales de construcción o mejora, dejando la responsabilidad en provincias y productores.
- Puertos: La privatización o concesión de puertos y vías navegables es una propuesta en debate en la “Ley Bases”, pero aún no se ha concretado ninguna privatización o concesión que implique grandes obras o cambios operativos.
- Trenes de Carga: La idea de privatizar o concesionar el ferrocarril de cargas no se ha traducido en inversiones privadas significativas ni en la privatización de las líneas existentes.
En síntesis, la administración de Milei ha sentado las bases de una política con una clara orientación hacia el libre mercado y la desregulación, lo que se ha reflejado en algunos avances en la apertura comercial y la reducción de costos en ciertos frentes. Sin embargo, en temas tan sensibles y complejos como las retenciones, la realidad fiscal y política ha moderado las promesas. Y en la vital área de la infraestructura, la dependencia casi exclusiva de la inversión privada, sin un Estado activo en la promoción y ejecución, significa que los resultados concretos en caminos, trenes y puertos aún están pendientes, siendo más una idea o un marco propuesto que una realidad palpable en el corto plazo.
Carlos Alberto Leiva