El ajedrez electoral de 2027: ¿Qué pasa cuando sobran candidatos y faltan proyectos?

Parece que el 2027 está a la vuelta de la esquina y ya se empieza a mover el tablero político. Lo más llamativo es que, aunque hay un montón de gente con ganas de ser presidente, lo que realmente escasea son los partidos fuertes o, al menos, las ideas claras y la capacidad de unirse entre los opositores. Es como si cada uno corriera por su lado, en vez de armar un equipo como el que llevó a Lula de nuevo a la presidencia en Brasil.

La paradoja de Milei y la búsqueda de un nuevo liderazgo

Un diputado con experiencia me contaba que, a pesar de que el presidente Milei está en su mejor momento y con la moral alta por sus logros recientes, su imagen positiva apenas ronda el 40%. Esto es clave porque, aunque parece fuerte, deja un espacio enorme para la competencia. Este veterano político cree que si se arma una propuesta que mire al futuro y entienda lo que la gente quiere hoy, el escenario será súper competitivo.

Y aquí viene lo interesante: la historia nos muestra que los líderes no siempre son los que esperamos. ¿Quién conocía a Alfonsín antes del ’83 o a Menem en sus inicios? Incluso Milei o Alberto Fernández aparecieron de la nada y llenaron un vacío. La sociedad, a veces, “te pone” en el lugar menos pensado. Esto significa que la barrera para que aparezca un nuevo “tapado” es bastante baja, y muchos se animan a intentarlo.

El rol del gobierno y el hartazgo de la gente

Las oposiciones pueden esforzarse, pero al final, su destino depende mucho de cómo le vaya al gobierno de turno. Si la gente elige cambiar, es porque la promesa de algo nuevo (aunque sea incierto o parezca un “salto al vacío”) les parece mejor que seguir igual. Los gobiernos, a veces sin querer, empujan a la gente a buscar otras opciones: ignoran el malestar, minimizan sus errores, echan culpas al pasado y confunden lo urgente con lo importante. La gente acumula sentimientos y recuerdos, y al final, vota con el corazón más que con la cabeza fría.

Hay señales de alarma, incluso entre quienes votaron a Milei. Algunos están preocupados por los ataques a empresarios, la apertura que golpea a la industria, y la situación de quienes ya no llegan a fin de mes. Un comerciante me dijo: “Milei tiene razón, pero no estoy seguro de que nos convenga ser tan agresivos”. Una madre lamentó el “espectáculo lamentable” del discurso presidencial. Esto muestra que el apoyo no es incondicional y la paciencia tiene un límite.

La fragmentación de la oposición y el riesgo para el oficialismo

La fragmentación política es el gran fantasma de cara a 2027.

  • El peronismo, ¿dividido o unido? En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof parece decidido a presentarse, aunque solo sea para posicionarse para un balotaje. Esto podría generar una ruptura en la oposición y, paradójicamente, fortalecer al oficialismo, como pasó con Massa en 2015 que terminó ayudando a Macri. Recomponer el peronismo parece una misión imposible para algunos, y preocupante para otros, ya que la fuerte polarización con el kirchnerismo duro podría “contaminar” a todo el movimiento.
  • El resto de la oposición: El Pro, el radicalismo y otras fuerzas también buscan cómo sobrevivir y, si se puede, crear una alternativa. Les preocupa mucho la posible eliminación de las PASO y el cambio en el financiamiento de campañas, porque sienten que el gobierno busca nuevas reglas para quedarse en el poder.

Lo más sorprendente es que esta fragmentación podría incluso contagiar al propio oficialismo. El abrazo público de Milei con Patricia Bullrich es una señal. ¿Qué pasaría si el presidente impone candidatos propios para vice o jefe de gobierno en CABA? Una senadora deslizó que Victoria Villarruel podría presentarse con su propio partido, y con un 5% o 7% de los votos, podría impedir que Milei gane en primera vuelta al no alcanzar el 40% necesario.

Tres escenarios para 2027:

  1. Victoria cómoda del oficialismo: Si la oposición sigue tan dividida y la economía mejora, Milei podría ganar en primera vuelta, como pasó en 2011 con un oficialismo fuerte y una oposición desorganizada.
  2. Triunfo oficialista por fragmentación opositora: El oficialismo podría ganar en primera vuelta si la oposición se divide en dos bloques principales, como en 2007, cuando Carrió y Lavagna se repartieron el voto anti-K.
  3. Balotaje y alternancia: Si la oposición logra coordinarse bien, al estilo Cambiemos en 2015, podría forzar una segunda vuelta y aprovechar el desgaste del gobierno para lograr un cambio.

En resumen, el camino a 2027 estará lleno de desafíos. La clave parece estar en si la oposición logra unirse o si el oficialismo, a pesar de su fuerza actual, también enfrenta sus propias divisiones. ¡Veremos qué nos depara el futuro político!

Carlos Alberto Leiva

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