Aunque los calendarios políticos marquen una distancia considerable hasta 2027, las piezas del ajedrez electoral argentino ya se están moviendo con sigilo y estrategia. Detrás de las declaraciones políticamente correctas sobre la prioridad de la gestión actual, los principales actores del panorama nacional no disimulan sus ambiciones presidenciales y vicepresidenciales, tejiendo alianzas y marcando territorio.
Kicillof y Jorge Macri: Del Conurbano a la Ciudad, la Polarización se Refuerza
Desde la oposición, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se posiciona como el contendiente más fuerte frente al oficialismo. Sus discursos ante la legislatura bonaerense no solo lo ubican como el principal crítico de Javier Milei, denunciando la estanflación que azota al país, sino que también busca gestos de transversalidad al “solidarizarse” con figuras como Paolo Rocca o Mirtha Legrand. Claramente, Kicillof se presenta como la voz de la “Argentina que no va bien”, consolidando su rol como el candidato natural del kirchnerismo y un potencial rival de peso.
En la vereda de enfrente, el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, también exhibe sus credenciales presidenciables. Su contundente mensaje ante la legislatura local, donde afirmó “no queremos vivir como en lo peor del conurbano” –una clara alusión a la gestión de Kicillof–, busca marcar un contraste ideológico y territorial. Además, sus palabras sobre el fin de “la ciudad del caos y el desorden” tienen un doble propósito: consolidar su autoridad en la Ciudad y enviar un mensaje a potenciales rivales internos dentro del macrismo, como Horacio Rodríguez Larreta.
Milei y el Sueño de la Reforma Constitucional
El gobierno libertario, liderado por Javier Milei, no es ajeno a esta dinámica. Consciente de su poder legislativo, que le permitiría aspirar a los dos tercios en ambas cámaras, el presidente y su equipo ya estarían fantaseando con una audaz reforma constitucional. La ambición se vislumbró cuando Milei, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, habló de “rediseñar la arquitectura legal” del país para los próximos 50 años a través de 90 reformas. Esta movida podría, incluso, implicar un retorno a un mandato presidencial de seis años, evocando el modelo de Carlos Menem.
El Poder Judicial sería un objetivo central de esta avanzada, con la posibilidad de nombrar a un 30% de sus integrantes, incluyendo jueces, fiscales y defensores oficiales, y de cubrir vacantes o incluso ampliar la Corte Suprema. La designación de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia, con Santiago Viola como su segundo –directamente vinculado a Karina Milei–, subraya la importancia estratégica de esta cartera para los planes del oficialismo.
Bullrich y Villarruel: La Batalla por la Vicepresidencia y una Tercera Vía en Construcción
Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, también se juega sus cartas para 2027. Ha manifestado a su círculo íntimo su deseo de ser la compañera de fórmula de Milei. No obstante, su aspiración choca con la posible candidatura de Manuel Adorni a jefe de gobierno porteño, impulsada por Karina Milei.
El escenario se complica con la reactivación de la confrontación entre el oficialismo y la vicepresidenta Victoria Villarruel. La fría relación con Milei, sumada a declaraciones que la desvinculan del gobierno y críticas desde el bloque libertario, sugieren un quiebre. Villarruel, por su parte, se mantiene firme, rechazando cualquier renuncia y consolidando una figura de “contrafigura” que, paradójicamente, el propio oficialismo podría estar construyendo.
Su perfil nacionalista y conservador la posiciona como una opción para amalgamar sectores ideológicos que no se sienten representados ni por el kirchnerismo de Kicillof ni por un Milei más reforzado. “Salvo su coraje para decir las cosas, todavía no queda muy claro qué alternativa es Villarruel”, señala un consultor político. Sin embargo, su cercanía con la “línea fundadora” del movimiento libertario, como lo demuestra su invitación a Emmanuel Danann, le otorga una base de apoyo considerable entre votantes que contribuyeron al fenómeno Milei. La eventual “peronización” de su discurso nacionalista preocupa incluso a sectores del PJ, lo que demuestra su potencial para atraer a distintos segmentos del electorado.
Este panorama, con alianzas en ciernes y disputas internas, reabre un debate histórico sobre el rol del vicepresidente en Argentina, un cargo que ha sido foco de conflictos en seis de los ocho mandatos desde el retorno de la democracia. El camino hacia 2027 está marcado por una campaña silenciosa, pero incesante, que definirá el futuro político del país.
Carlos Alberto Leiva