En el marco del Día de la Industria, el Frente Renovador —espacio que encabeza Sergio Massa— difundió un diagnóstico elaborado por la Fundación Encuentro que sacude el debate político y económico de cara al horizonte electoral. El documento expone una fuerte contracción en la producción industrial, la construcción y el empleo formal entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2026. Sin embargo, la divulgación de estas cifras abre inevitablemente una discusión más amplia y transversal sobre las herencias, los desequilibrios estructurales y los costos sociales de dos modelos económicos contrapuestos: el tramo final de la gestión massista en el Ministerio de Economía y el actual plan de ajuste y estabilización de Javier Milei.
Los números del informe: el impacto en la economía real
De acuerdo con el trabajo técnico de la Fundación Encuentro, la comparación entre el primer semestre de 2023 y el de 2026 marca un panorama recesivo generalizado:
- Caída industrial: La producción manufacturera registró una retracción del 12% a nivel nacional, afectando a 13 de los 14 bloques sectoriales relevados. Los derrumbes más profundos se observan en productos textiles (-34%), maquinaria y equipo (-33,4%) y otros equipos (-30%).
- Capacidad instalada: El sector industrial opera actualmente a un 57,6% de su capacidad, lo que representa 9 puntos porcentuales menos que el 66,6% registrado en el primer semestre de 2023.
- Construcción y comercio: La actividad de la construcción cayó un 13,4% (con un desplome del 24,2% en los despachos de cemento), mientras que el comercio retrocedió un 5,6% y las ventas minoristas (medidas por CAME) cayeron un 11,9%.
- Destrucción de empleo registrado: El informe indica que entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron cerca de 274.600 puestos de trabajo formales en el sector privado (-4,3%). En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabeza la pérdida con más de 101.000 empleos menos, seguida en términos relativos por provincias patagónicas como Santa Cruz (-18,7%) y Tierra del Fuego (-17,4%). Solo cinco jurisdicciones mostraron variaciones positivas (Tucumán, Neuquén, La Rioja, San Juan y Río Negro).
- Los sectores dinámicos: Ante los argumentos oficiales sobre el crecimiento de nichos como el agro, la energía y la intermediación financiera, el informe sostiene que este dinamismo responde a bases de comparación excepcionales (la salida de la sequía histórica y el desarrollo de Vaca Muerta) o a brechas financieras (altas tasas activas frente a pasivas), advirtiendo que no logran compensar el retroceso general del mercado interno.
La otra cara de la moneda: los desequilibrios del período 2022-2023
Poner la lupa sobre el primer semestre de 2023 como vara comparativa obliga, desde una perspectiva crítica y transversal, a examinar también las condiciones macroeconómicas que imperaban bajo la gestión de Sergio Massa como ministro de Economía.
Aquel período estuvo marcado por:
- Emisión monetaria y alta inflación: Un financiamiento monetario desmedido del déficit fiscal que alimentó una inercia inflacionaria galopante, la cual amenazaba permanentemente con derivar en una hiperinflación y cerró aquel año rozando el 211% anual.
- Distorsión cambiaria: La convivencia de más de una decena de tipos de cambio (dólar oficial, blue, MEP, CCL, soja, turista, etc.) que generaba arbitrajes, especulación, escasez de reservas netas en el Banco Central y severas trabas a las importaciones mediante el sistema SIRA.
- Intervención y controles: Un esquema de congelamientos y acuerdos de precios (como Precios Justos) que lograban contener temporalmente los índices en las góndolas a costa de reprimir precios relativos que luego estallaron en correcciones inevitables.
El dilema actual: estabilización vs. contracción
El contraste entre ambos escenarios desnuda los dilemas profundos de la macroeconomía argentina:
- Por un lado, el actual programa económico conducido por la administración de Javier Milei priorizó de manera implacable el equilibrio fiscal financiero (“déficit cero”) y el cese total de la emisión monetaria para sanear el Banco Central. Esta ancla logró desplomar drásticamente la inflación inicial y reordenar variables nominales básicas, pero a un costo altísimo en materia de actividad económica, licuación de ingresos, enfriamiento del consumo y destrucción neta de empleo industrial y de la construcción.
- Por el otro, el modelo previo que administró Massa intentó sostener los niveles de empleo y consumo mediante una fuerte expansión del gasto y anclajes artificiales, pero colapsó bajo el peso insostenible de sus propios desequilibrios cambiarios, fiscales e inflacionarios.
Conclusión
El estudio difundido por el massismo cumple un doble propósito: por un lado, provee munición técnica y territorial a la oposición peronista para capitalizar el malestar social ante la recesión y el ajuste en curso de cara al mapa electoral de 2027; por el otro, reactiva un debate ineludible sobre las culpas compartidas del pasado reciente. La discusión económica argentina sigue oscilando, de este modo, entre los estragos inflacionarios de los desequilibriós populistas y los costos sociales y productivos de las terapias de shock fiscal.
Carlos Alberto Leiva