El tablero opositor argentino de cara a los comicios nacionales comenzó a agitarse con la confirmación de las aspiraciones presidenciales del exministro de Economía, Hernán Lacunza, quien ratificó su lanzamiento como precandidato a la presidencia de la Nación para 2027. Con un discurso marcadamente identitario, el exfuncionario de la gestión cambiemita puso sobre la mesa un debate central dentro de Propuesta Republicana (PRO): la necesidad de trazar un camino propio, autónomo y competitivo, diferenciándose de La Libertad Avanza (LLA).
Identidad propia y rechazo a los acuerdos de cúpula
En sus primeras apariciones y recorridas de campaña —como su visita a Mendoza, donde mantuvo contactos con el gobernador radical Alfredo Cornejo y referentes del sector privado—, Lacunza enfatizó que el PRO no debe diluirse bajo la estructura del oficialismo nacional. Para el economista, la competencia interna y el uso de las PASO son herramientas fundamentales para oxigenar a la oposición.
“Hay que ir separados, porque hay que ofrecerle a la sociedad alternativas”, señaló, desestimando las intenciones de cerrar listas mediante pactos cerrados entre dirigentes y calificando esas maniobras como reacciones de “casta”. Además, en el plano económico, ha aprovechado sus intervenciones para advertir sobre la recesión en la economía real, el impacto de la morosidad en sectores medios y los riesgos cambiarios ante una eventual dolarización de carteras en un año electoral con reservas escasas.
El mapa de apoyos y tensiones internas
El lanzamiento del exministro abrió una grieta previsible en la dinámica del partido amarillo, dividiendo aguas entre los sectores que priorizan la autonomía partidaria y aquellos enfocados en la gobernabilidad y la alianza táctica:
- Los respaldos: El expresidente Mauricio Macri avaló su jugada considerándola una muestra de vitalidad y de apertura democrática para que surjan múltiples precandidatos. Asimismo, Lacunza encuentra apoyo en el ala “purista” e independiente del espacio, que defiende la reconstrucción de una plataforma de centro-derecha genuina.
- Las resistencias: Del otro lado, los gobernadores provinciales y los armadores territoriales del PRO miran la postulación con recesión. Este sector prioriza las negociaciones y los acuerdos electorales directos con Javier Milei con el objetivo de consolidar un bloque unificado frente al kirchnerismo, por lo que entienden que una candidatura confrontativa podría fragmentar el voto de la centroderecha.
La irrupción de Lacunza marca así el puntapié inicial de una discusión que promete definir el futuro político del PRO: competir en soledad para disputar el electorado tradicional o confluir en un gran frente nacional con los libertarios.