Tras el fracaso de las negociaciones en el Consejo del Salario entre el sector empresario y el sindical, el Gobierno nacional fijó por decreto un nuevo esquema de actualización para el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). La medida determinó que el ingreso básico comience en $383.800 en septiembre de 2026 y escale de forma gradual hasta llegar a los $437.000 en abril de 2027.
La decisión oficial generó inmediatos interrogantes sobre la viabilidad de estos montos frente al costo de vida actual, reavivando el debate acerca de si el Ejecutivo es consciente de la imposibilidad de subsistir con dichos ingresos.
La brecha entre el salario y la Canasta Básica
La distancia numérica entre el ingreso mínimo establecido por decreto y las necesidades reales de un hogar es abismal. De acuerdo con los registros del Indec, una familia tipo de cuatro integrantes requirió en julio de $1.564.716 únicamente para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y evitar caer bajo la línea de pobreza.
Al contrastar esta cifra con los $437.000 previstos para abril del año próximo, se evidencia que el salario mínimo cubre apenas una fracción menor de los requerimientos básicos de subsistencia. Mientras las centrales sindicales (CGT y las CTA) exigían cifras superiores a los $900.000 para compensar la pérdida de poder adquisitivo, y las cámaras empresarias propusieron un tope de $468.000 para abril, el Gobierno optó por un sendero unilateral todavía más austero.
La función técnica del Salario Mínimo
Frente a la pregunta sobre si la administración central pondera esta desconexión con la realidad social, la respuesta técnica e institucional del Estado radica en la naturaleza jurídica del SMVM. En Argentina, este indicador no funciona legalmente como una canasta de suficiencia ideal, sino como un piso normativo de referencia obligatoria.
Su valor impacta de manera directa en diversos sectores:
- Empleo informal y no registrado: Sirve como pauta orientativa para changas o actividades no alcanzadas por convenios colectivos.
- Salarios docentes y estatales: Actúa como referencia base para garantizar mínimos en distintas jurisdicciones.
- Prestación por desempleo: La normativa establece que este beneficio equivaldrá al 75% del salario neto más alto percibido en los últimos seis meses, con un piso anclado al 50% del SMVM y un tope del 100%.
Perspectivas y próximos pasos
El descontento de los gremios tras esta resolución unilateral anticipa nuevas tensiones y medidas de coordinación interna en el sindicalismo para definir los pasos a seguir. Mientras tanto, la persistencia de esta brecha estructural mantiene abierto el debate económico sobre los límites de los ingresos formales en un contexto de alta exigencia inflacionaria y costos alimentarios en constante evolución.
Carlos Alberto Leiva
Fui militante y voté al kirchnerismo convencido de que el Estado venía a reparar las injusticias del mercado, pero con los años entendí que la emisión descontrolada y el relato terminaban pulverizando el poder adquisitivo de los laburantes igual o peor. Hoy veo este decreto de Milei y me da una amargura enorme porque demuestra que seguimos atrapados en la misma lógica: números que papel en mano suenan a una burla frente a una canasta de más de un millón y medio de pesos. Te das cuenta de que para la política tradicional, de un lado y del otro, el trabajador registrado o informal es siempre la variable de ajuste.
Adrián, lamento leer que coincidimos en la triste realidad del salario en argentina. Yo nunca voté al kirchnerismo ni a Milei, de hecho fue la primera vez que tuve que votar en blanco. Esperemos que el gobierno termine con este ajuste más largo que la cuarentena de Alberto Fernández.