Pragmatismo vs. Relato: cuando la política usa causas nobles para peleas de poder

La última polémica desatada por el Secretario de Finanzas de la Nación, Pablo Quirno, en torno al buque petrolero en Ushuaia dejó en evidencia un problema recurrente de nuestra dirigencia: usar causas nacionales sagradas como la causa Malvinas para peleas de trinchera y disputas de poder entre la Nación y las provincias.

Por un lado, vimos a sectores de la oposición y de la política fueguina salir a cruzar a Quirno agitando el fantasma de una “violación de soberanía” por una escala logística que la propia provincia fiscaliza, cobra regalías y necesita para sostener su economía. Por el otro, tensiones institucionales mal manejadas desde la administración central terminan encendiendo chispas innecesarias en sectores estratégicos.

El resultado es un sainete constante donde se prioriza el latiguillo ideológico por sobre el sentido común. Gritar contra los buques británicos mientras se giran los cheques de esa misma producción hidrocarburífera es una contradicción insostenible; pero usar la confrontación permanente como método de gestión tampoco aporta previsibilidad.

Para que el país crezca en serio, necesitamos salir de este péndulo donde la política partidaria entorpece la economía real. Las inversiones y la seguridad jurídica que la Argentina necesita para despegar no se construyen con chicanas en redes ni con disputas de poder sobre quién controla qué puerto, sino con reglas claras que le den previsibilidad al que arriesga y produce. Menos relato, más gestión y respeto por el desarrollo federal.

Carlos Alberto Leiva

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